BALONCESTO
Salida por la puerta grande
El vallisoletano Paco García decide por decisión propia poner fin a su etapa en el baloncesto brasileño tras tres exitosas temporadas en las filas del Mogi das Cruzes

Paco García en la rueda de prensa en la que anunció su salida de Mogui-E.M
Paco García pone fin a una bonita historia a miles de kilómetros de distancia. El carismático entrenador vallisoletano se despidió ayer de Brasil después de tres duros años en los que logró colocar en el mapa ‘‘baloncestístico’’ a la hasta entonces semidesconocida ciudad de Mogi.
Hace tres años, una vez ya iniciada la temporada, llegaba a Brasil para salvar de la quema del descenso al Mogi das Cruzes. Con él el club creció hasta tal punto de convertirse en uno de los ‘grandes’ del baloncesto brasileño. Su inconfundible dogma y su capacidad tanto para sacar de donde no lo hay y sobre todo para hacer piña y construir grupo en el vestuario, llevaron a su modesto equipo a luchar por los títulos. De la noche a la mañana ‘su’ Mogi das Cruzes pujaba por todo accediendo hasta a tres finales (Jogos Abertos, Liga Sudamericana y Copa Paulista). Tres logros que despertaron la fiebre por el baloncesto en Mogi hasta tal punto de multiplicar hasta por siete el número de espectadores en sus partidos. El último disputado el pasado sábado con motivo del tercer y definitivo partido de la final de la Copa Paulista registró a más de 7.000 personas.
‘Vini, vidi, vici’. Paco García llegó, vio y venció. Sin embargo la bonita historia que le llevó a ser considerado todo un ídolo en Mogi comenzó a truncarse el pasado verano cuando el club cambió de dueño pasando a manos del Ayuntamiento. La seriedad y las pagos hasta entonces puntuales dieron un giro de 180 grados. La alarma comenzó a sonar con insistencia al tiempo que la situación del país empeoraba y el real (moneda brasileña) se devaluaba con respecto al dólar, moneda con la que cobran Paco García y sus jugadores. Los atrasos y las deudas comenzaron a acumularse tensando una cuerda entre club y equipo condenada a romperse a corto plazo. Y antes de romperse dicha cuerda de estabilidad, hasta ahora presente, el técnico vallisoletano pactó su salida con los dueños del club para volver, tres años después, a casa, ya no de vacaciones sino de forma definitiva a la espera de una nueva aventura.
Paco García quiso poner el punto y final con una paella brindada a su plantilla y los empleados del club al grito de ‘Paco, Paco, Paco’.