Diario de Valladolid

Baloncesto, Leb-Plata

Sin extranjeros no hay paraíso

El diezmado CB Ciudad de Valladolid, que también perdió a Davichu lesionado en el segundo cuarto, no puede hacer frente al poderoso arsenal del Covirán Granada / La defensa hizo aguas

'Jota' lanza a canasta y Sergio de la Fuente espera el rebote para palmear ayer ante el Corvirán Granada.-José C. Castillo

'Jota' lanza a canasta y Sergio de la Fuente espera el rebote para palmear ayer ante el Corvirán Granada.-José C. Castillo

Publicado por
Guillermo Velasco
Valladolid

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No hay más cera que la que arde. Es lo que hay. Un equipo con corazón, dotado incluso con dosis de calidad en su plantilla pero... corto, tremendamente corto y sin ramas de destrucción masiva para hacer frente al arsenal de rivales como el de ayer que mostraron una superioridad aplastante. El CB Ciudad de Valladolid, quiera o no, no puede ir a la guerra con su actual plantel. La falta de efectivos y kilos en la ‘pintura’ le deja retratado ante cualquier adversario. Sin el georgiano Gelazonia (ya en Valladolid pero no inscrito a tiempo) y sobre todo sin el venezolano Centeno (sin noticias de él a día de hoy), el conjunto de Iñaki Martín no le queda más remedio que cruzar los dedos para que su rival de turno no sepa leer el partido. Y ayer no fue el caso porque el Covirán Granada, además de estar muy bien armado pese a la baja del vallisoletano Iván Martínez, sí se plantó en el pabellón Pisuerga sabedor de lo que tenía que hacer. Postear y postear con cualquier jugador, ya fuera un pívot como el incombustible Jesús Fernández o con el primo de Lebrón James o con pequeños como Schoof, que dejó en evidencia una y otra vez a los exteriores del conjunto vallisoletano.

El gran trabajo de ‘scouting’ (estudio del rival) del Covirán Granada le otorgó la llave de la victoria a las primeras de cambio no solo en ataque provocando ayudas y desigualdades que liberaron muchos, demasiados, lanzamientos perimetrales, sino en defensa, con una ‘zonita’ de ajustes 3-2 y luego 2-3, que aplacó por completo la resistencia vallisoletana.

La falta de definición de roles en el equipo de Iñaki Martín, con un estado de excitación y ansiedad exagerados, abrió una grieta imposible de reparar. Porque el carrusel de cambios multiplicado por la lesión de Davichu en el segundo cuarto, dejó al Ciudad de Valladolid cojo y ‘vendido’ a merced de los impulsos de corazón y no cabeza de un equipo que abusó de forma errónea del triple (28 lanzamientos) para superar el atasco ante la defensa zonal. Granada se marchó en el primer cuarto con tres triples del ‘cuarentón’ Jesús Fernández y todo se acabó.

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