Diario de Valladolid

BALONMANO

El penúltimo servicio

El capitán Fernando Hernández ve en el playoff un premio a un gran año y sueña, en la que podría ser su última temporada, con devolver a su ciudad a la élite

Fernando Hernández aplaude a la afición de Huerta del Rey tras un partido de la temporada regular.-J.M. Lostau

Fernando Hernández aplaude a la afición de Huerta del Rey tras un partido de la temporada regular.-J.M. Lostau

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Guillermo Sanz

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Un instinto depredador y una piel dura como cuero, después de haberla curtido en 1.000 batallas, convierten a Fernando Hernández en una de las mejores cartas para intentar ganar una partida a cara de perro, como será la fase de ascenso.

Mundiales, Juegos Olímpicos, Copas, Ligas... el palmarés, brillante donde les haya, del jugador atlético ha bañado sus nervios en acero en las grandes citas. Sin embargo, la del próximo fin de semana en Santander, tendrá un color especial: «Es otra final. No es un título, pero es un ascenso. Para mí sería muy bonito devolver al club de mi ciudad al sitio en el que tiene que estar», confiesa.

Llegado a este punto, la mente se pone en blanco y sólo se dibuja el boceto del ascenso. Un objetivo que atrae pero no obsesiona a Fernando Hernández: «Una vez que estás aquí sientes esa presión porque lo ves cerca. Estamos tranquilos, sin la presión de subir, sin tener que demostrar nada; lo que teníamos que demostrar ya lo hemos hecho todo el año», asegura el capitán, que admite que para el equipo «es un premio llegar. Nadie se esperaba que llegáramos tan lejos. Ha sido una temporada estupenda y esto es el colofón».

La experiencia ha enseñado al gran capitán que los éxitos no sólo están detrás de un marcador. El Atlético Valladolid ya ha ganado su primer título esta temporada; un título tan intangible como valioso: «Vamos a jugar la fase de ascenso el primer año con gente de Valladolid. Eso es lo que hay que valorar, pase lo que pase este fin de semana», asegura.

Parte de esa victoria pasa por sus manos. Su olfato goleador le ha convertido en el máximo artillero de las ligas nacionales y en la referencia ofensiva del Atlético Valladolid, descubriendo la fuente de la eterna juventud: «La edad da igual. Lo importante es ir con ilusión todos los días. Este año he tenido la suerte de poder aportar al equipo y espero poder hacerlo en lo que queda. No sólo con goles, con lo que pueda, aunque sea ayudando desde el banquillo».

Al Atlético le esperan por delante dos finales. En la primera bailará con el coco del playoff, un Bidasoa al que Fernando radiografía con palabras: «Si quieres subir tienes que ganar a todos. Bidasoa es, por plantilla y presupuesto, el favorito para subir. El último tramo de Liga ha estado muy fuerte y son, junto al Go Fit, el rival a batir», analiza el capitán atlético.

La batalla del Cantábrico podría ser la última en la que Fernando capitaneé sus tropas. La retirada a sus 42 años llama a la puerta, aunque deja abierta una ventana para que entre la continuidad: «El verano pasado tuve bastantes dudas por mi situación. No tengo fines de semana libres para ver a mis hijas y me costó. Nacho y la directiva me animaron a estar en este proyecto», confiesa.

Este año, volverá a poner las dudas en la balanza antes de saber si el cazador sigue en busca de presas: «Tengo claro que llegará un día en el que tenga que dejarlo. El cuerpo me pide poner el freno. Cuando llegas a esta edad piensas al principio de temporada que es la última, pero luego te encuentras bien y piensas en seguir», explica. El tiempo será el oráculo que guíe el destino de Fernando Hernández; antes quiere dejar hechos los deberes en el campo de batalla: «Primeros vamos a pensar en la fase de ascenso y cuando pase el fin de semana me sentaré a hablar con la directiva». Tal vez, el genio no haya regalado aún a Huerta del Rey toda la magia que tiene en su lámpara.

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