Fútbol: Real Valladolid
Ganar y rezar
El Valladolid vence al filial azulgrana en un buen partido y recorta la distancia con Girona y Sporting / Actuación colosal de Hernán Pérez, que marcó el segundo gol cuando peor lo pasaba el equipo / Jeffren sentenció al final

Hernán Pérez levanta el balón ante la salida de Suárez para marcar el 1-2, anoche en el Miniestadi.-Photo-deporte
Los jugadores del Valladolid se pusieron el traje de Superman y volaron en el Miniestadi. No queda otra solución, ni tampoco tiempo. El fiasco del pasado sábado ante Osasuna exigía una reacción fulgurante y llegó en Barcelona. Este Valladolid sigue mostrando caras distintas jornada tras jornada. Arrolló al Recreativo, patinó frente a Osasuna y anoche se merendó al filial azulgrana, a un equipo muy joven que deslumbra en ataque pero que ofrece multitud de concesiones a la hora de defender.
Pero el triunfo blanquivioleta fue merecido e incontestable. El Valladolid salió a ganar, con la misma ambición de siempre y en esta ocasión con muchísima energía, con esa chispa que tanto se le echa de menos en muchos partidos. En los diez primeros minutos gozó de tres ocasiones para romper el empate inicial. No tardó mucho más en hacerlo. En el minuto 12, Óscar voló para conectar un certero cabezazo y Gumbau metió el balón en su portería al tratar de despejarlo. Se hacía justicia a ese comienzo demoledor del Valladolid, mientras los jugadores veían factible tumbar a este Barça B que se está jugando la permanencia y que ahora mismo no tiene la calidad que atesora el Valladolid en su plantilla.
Reaccionó el Barça B tras su inicio titubeante y le creó algunos problemas al Valladolid. Halilovic tiró del carro azulgrana con su zurda prodigiosa pero no encontró colaboración en el área. El partido se equilibró por momentos pero quien hacía daño de verdad era el Valladolid, sobre todo cuando el balón le llegaba a Hernán Pérez. El internacional paraguayo dejó en evidencia a todos los jugadores que intentaban frenar sus internadas. Su punta de velocidad, su asombrosa facilidad para burlar los marcajes en un palmo de terreno y su precisión en los centros al área y con ambas piernas fueron la gran baza ofensiva del Valladolid.
Y fue precisamente Hernán Pérez el que rompió el partido cuando peor lo estaba pasando el Valladolid. La entrada de Adama le dio más velocidad al filial azulgrana, que durante unos minutos metió en su área a los blanquivioleta. Eran momentos de inquietud porque el árbitro se había comido un claro penalti de Diagné a Roger y los nervios habían aparecido. Se complicó todavía más el partido tras el empate de Dongou (minuto 58), pero Hernán Pérez acudió al rescate y salvó la noche en una acción magistral que sólo puede ofrecer un futbolista de su clase. Corrió tras el balón tras un pase de Chica desde el lateral, ganó en velocidad a Agus, amagó a Dongou con un centro y finalmente levantó el balón en una perfecta vaselina ante la salida del meta Suárez.
Era la medicina que necesitaba el Valladolid para curar ese mal que le había sacado del partido durante unos minutos. El 1-2 dio un giro al encuentro. Resurgió el Valladolid y comenzó a hundirse el Barça B, al que la sombra del descenso le sigue atenazando desde hace varios meses. Ese equipo que dio pena en Zorrilla en la primera vuelta (7-0), dirigido entonces por Eusebio Sacristán, no ha madurado. Ese filial anárquico estaba siendo frenado anoche por un buen Valladolid que ya no sufrió para defender el triunfo tras verse de nuevo por delante en el marcador.
Mientras, el gran protagonista de la noche seguía dando quebraderos de cabeza a la zaga local con sus rápidas incursiones por la banda en busca de la conexión con Roger, otra pesadilla para los centrales. El Valladolid tuvo el oficio necesario para cerrar el partido, mientras el Barça B se encomendaba a la rapidez de Adama y, sobre todo, al virtuosismo de Halilovic con su zurda mágica.
El gol de Jeffren sentenció en el minuto 81. El Valladolid no estaba pasando grandes apuros pero lo que más le preocupaba era la calidad individual de este rival tan atormentado. El zapatazo de Jeffren evitó un susto de última hora.