Tres segundos
Quien tiene paciencia no obtiene lo que desea
... Y la plantilla del MyWiGo Valladolid dijo ‘basta’. Harta de tanta mentira, harta de tanta promesa incumplida, harta de tantas palabras vacías, harta de tanto oscurantismo y harta de una cabeza bicéfala proclive a esconderse cual camaleón y no dar la cara, los jugadores profesionales (en cuanto a trabajo desarrollado no a emolumentos recibidos) del CB Valladolid decidieron salir a la palestra ante los medios de comunicación para denunciar su situación. Una situación en forma de impagos (camino de las cinco mensualidades en el caso de los jugadores y de seis en el caso del cuerpo técnico) que deja en paños menores una gestión, otra gestión calamitosa.
Porque viendo el día a día que atenaza a un club abogado prácticamente a la mendicidad, la plantilla del MyWiGo Valladolid se ha visto obligada a renunciar a la máxima de Benjamín Franklin de ‘quien tiene paciencia, obtendrá lo que desea’ en la que, gracias a su entrenador Porfi Fisac, hasta la fecha se apoyaba con los ojos cerrados. Pero sin noticias, sin aclaraciones, sin contacto visual, las falsas promesas de ‘Pin y Pon’ o de Sunil Bhardwaj, un presidente del que nadie sabe realmente a qué juega, se convierten en una total falta de respeto a un grupo de profesionales hasta ahora nunca visto. Porque el comunicado público de la plantilla no es un motín como lo fuera el de 2008 cuando los Corrales, Yebra, Evtimov y compañía denunciaron públicamente los impagos y las ‘medias verdades’ del por entonces presidente Javier Herrero. Ahora el equipo (nunca mejor dicha la expresión equipo) solo denuncia y no ejecuta porque seguirá entrenando y jugando hasta el final pese a que tenga que seguir adelantando sus gastos del día a día y pese a que tenga que ir a comer de balde como si de la Beneficiencia se tratara a casa de amigos bondadosos gestionados directamente por amistad por Porfi Fisac y no por la directiva como debiera ser.
La cuerda de esa paciencia que debería ejercer de virtud y no de desesperación, se ha roto en un club presidido por el caos que comenzará a perder empleados por denuncias en breve. El aguante de la plantilla y del cuerpo técnico (a los que habría que añadir el resto de empleados y entrenadores de cantera, también en el mismo barco) hasta la fecha es digna de encomio y admiración. Solo hay que ver su rendimiento en la cancha, todo lo contrario que en los despachos.
Y todo pese a que algún ‘iluminado’ desde su púlpito levantado en el aire, ejerciendo de transistor del presidente, intenta desacreditar a Porfi Fisac, el auténtico y único artífice de que esta bomba aún no haya explotado.