club baloncesto valladolid
Ruptura en Pisuerga
Plantilla, técnicos y resto de trabajadores del club denuncian la grave situación que están viviendo por los impagos / Se sienten «decepcionados por la directiva y desprotegidos»

Los jugadores del CB Valladolid arropan a los capitanes Román Montañez e Iván Martínez durante la lectura del comunicado-El Mundo
Se agotó la paciencia en el polideportivo Pisuerga. El Club Baloncesto Valladolid está dividido. Los jugadores, técnicos, ayudantes y resto de empleados ya no aguantan más y dirigen su dedo acusador hacia la directiva que lidera Sunil Bhardwaj. En un comunicado emitido ayer, todos los trabajadores aseguran sentirse «decepcionados con la directiva y desprotegidos».
La habitual rueda de prensa de los martes en la que dos jugadores analizan la situación del equipo y el último partido de Liga en Pisuerga -si se ha disputado fuera hablan Porfi Fisac y un jugador- se transformó en una especie de concentración. Los capitanes Iván Martínez y Román Montañez tomaron asiento para leer un comunicado, arropados por sus compañeros, los componentes del cuerpo técnico y médico y el resto de empleados del Club Baloncesto Valladolid.
Ha sido un episodio más del desencuentro entre las dos partes, motivado por los impagos. A los jugadores les deben cuatro meses, a Porfi Fisac cinco y al personal de oficinas más de siete. Los jugadores han descartado el plante, según indicaron. Seguirán entrenando y disputando los partidos, pues consideran que lo contrario sería una falta de respeto, no sólo a su afición, sino también a la ciudad en general y a todas las personas que les están apoyando.
Un detalle significativo, según Montañez, ha colmado el vaso de la paciencia. Al ser preguntados los capitanes si tenían previsto solicitar una reunión a la directiva o preferían esperar para que sean sus integrantes quienes den un paso aderlante, el escolta no pudo ocultar su malestar: «La semana pasada hubo un rechazo por parte de la directiva. Llamamos a la puerta y nos preguntaron si teníamos cita. Pensamos que no es la respuesta más adecuada».
El enfado de la plantilla y del cuerpo técnico viene de atrás. En semanas anteriores, Porfi Fisac llegó a decir en una rueda de prensa que lo mejor era «cerrar el club». El entrenador expuso una serie de hechos relacionados con los problemas económicos de los jugadores y añadió que había mandado a dos a su casa porque no tenían dinero ni para comer. Unos días después fueron los propios jugadores quienes hicieron suyo el mensaje anterior del entrenador y no dudaron en manifestar que si no existía viabilidad en el club, lo mejor era «echar el cerrojo». En sus manifestaciones, los jugadores insistieron en las serias dificultades para abonar los pagos básicos.
Lo que más ha irritado a la plantilla y al resto de empleados es no haber recibido ni una pequeña cantidad del dinero ingresado por la directiva en fecha reciente. «Se nos dijo que iba a entrar un dinero y que se nos podía abonar una parte pero no encontramos ninguna explicación porque no nos han dado nada y el dinero no está en nuestras cuentas», señaló Montañez.
El escolta añadió que todos los trabajadores del club están realizando su trabajo a conciencia y que el equipo es competitivo en la cancha pese a sufrir la baja de un jugador muy importante, Eduardo Sonseca, antes de comenzar la temporada.