Raúl Escudero alumbra en el Calderón de Valladolid el nacimiento de su compañía La Tozuda
El actor, junto al músico Adal Pumarabín, estrena en Valladolid ‘Agua sucia’, su primer montaje con la dramaturga Judit Sánchez
Raúl Escudero, en 'Agua sucia'.
Fue preso político torturado en Pedro y el Capitán (Cuarteto Teatro), inadaptado capaz de desencadenar el mayor terror posible en 20 Noviembre (Rayuela), hombre de ciencia en Drácula, anatomía del miedo (Cuarteto), verdugo de Jesucristo en Pasión (Corsario), y nazi despreciable o sacerdote concienciado en películas como Red de libertad y Poveda. Actor formado en las aulas de la extinta Escuela de Arte Dramático de Valladolid, director de escena, músico y cantante, ha puesto a lo largo de estas dos últimas décadas su talento al servicio de compañías como Azar, Teatro Dran, Pie Izquierdo, Alkimia 130, Teatro de Poniente o las antes citadas. Ahora, Raúl Escudero se presenta con su propia formación, levantada junto a la dramaturga Judit Sánchez.
El próximo 21 de noviembre, el Teatro Calderón abrirá sus puertas a La Tozuda, para el estreno en Valladolid de Agua sucia. Es el primer espectáculo de una compañía que nace con la voluntad de sacudir «la sensibilidad del público», que quiere explorar «lenguajes contemporáneos, viscerales y poéticos», moviéndose en «los límites del teatro y la música en directo».
‘Me ahoga la falta de espacio y de espacios para poder pensar sin prisa’, proclamará Escudero sobre las tablas del escenario. ‘El cuerpo es un instrumento. Y un instrumento, cuando lo obligas a sonar sin descanso, no se vuelve más brillante, se vuelve sordo’, advertirá.
El vallisoletano, en plena representación.
«Llevábamos mucho tiempo queriendo contar lo que a nosotros nos preocupa. Y hacerlo a nuestra manera. Esta obra nace al ver que estamos cada vez más aislados en esta sociedad, que hemos dejado de lado la posibilidad de una comunicación real, de un avance conjunto», explicó ayer a este diario Raúl Escudero, que dirige el espectáculo y lo protagoniza junto al músico Adal Pumarabín, integrante de bandas como El Naan, Primitive Groove, Carlos Soto Quintet o Alquimisa Loco.
Escudero, junto a Pumarabín.
Escudero evoca las palabras de Milan Kundera en La ignorancia, cuando el escritor checo, haciendo suyo el pensamiento del compositor austriaco Arnold Schoenberg, lamentaba que la música se hubiese convertido en un ruido más entre otros ruidos, en una presencia omnipresente proyectada desde diferentes medios técnicos –siendo la radio ‘el pequeño arroyo en el que todo empezó’–, en agua sucia donde muere la música.
Con Agua sucia, apunta el actor, la nueva formación ha tratado de buscar su «propia forma de expresión», tratando de evitar «fórmulas ya vistas». «Se trata de encontrar nuestra propia forma de comunicarnos con el público, que es el que da sentido al teatro. Yo aprendí de Nina Reglero que es el público el que te va a dar el tempo de cada día, los matices de cada día: hay que escucharlo, hay que estar muy atento a lo que va recibiendo», reflexiona Escudero.
La Tozuda estrenó su primer espectáculo el pasado mes de abril, en Villamuriel de Cerrato, después de dos residencias de creación artística en el Centro Cultural Lecrác de Palencia. Ahora comienza a girar.