Diario de Valladolid

El arte de Valladolid entra en el Centro Botín para quedarse en su colección

La Fundación enriquece sus fondos con obras de la vallisoletana Belén Rodríguez, Sandra Gamarra, Maider López o Cristina Lucas

Una imagen de la instalación 'Chaqueta de granjero'.

Una imagen de la instalación 'Chaqueta de granjero'.centro botín

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Valladolid

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La Fundación Botín amplió en 2025 los fondos de su colección con la adquisición de obras de una decena de artistas contemporáneos, creadores que disfrutaron en el pasado de su programa de becas de arte. Junto a Sandra Gamarra, Maider López o Cristina Lucas, entra en el catálogo de la institución la vallisoletana Belén Rodríguez (1981).

Ahora, en una colección creada en 1993 y en la que figuran obras de Jannis Kounellis, Antoni Muntadas, Juan Uslé, Cristina Iglesias o Martin Creed, se podrán contemplar las obras Chaqueta de granjero y Agua / nube / montaña / kasuri, de la vallisoletana, una creadora que «defiende un estilo de vida sencillo, destacando la importancia de reconectar con técnicas tradicionales y valores perdidos en la vorágine de la vida moderna», tal y como subrayan desde el Centro Botín.

Agua / nube / montaña / kasuri está destinada, precisamente, a cubrir algunos de los ventanales del centro santanderino. La instalación está compuesta de telas descartadas de la industria por mostrar defectos.

Junto a esa serie, el Centro Botín lucirá Chaqueta de granjero, una instalación a partir de una estructura de madera de castaño, telas teñidas con tintes naturales, mono de trabajo, xilografía sobre madera de roble, videoproyección con sonido sobre textil, dos fotografías color impresión inkjet sobre papel de algodón.

«Se trata de un estudio exhaustivo de diversos textiles artesanales provenientes de la tradición japonesa en una época en la que este archipiélago era autosuficiente y mantenía una relación más proporcionada y simbiótica con la naturaleza. Estos tejidos eran creados pacientemente con los materiales de su alrededor, la fibra del banano o la ortiga, por ejemplo, y los colores extraídos de la vegetación local. Lograban una prenda hecha por ellos mismos muy laboriosa, elegante y de uso diario, valiosa, pero no de lujo, como es el Bashofu, que además era una respuesta perfecta y adecuada a su clima», señalan desde el espacio.

La estructura de madera en forma de cruz contiene una serie de elementos. Todos ellos, explican, «reflejan la intención de Belén de asimilar y aprender esta filosofía de trabajo y vida». El mono de trabajo está tejido por la artista reutilizando material textil de trabajos anteriores tintado con vegetación de un bosque local. La xilografía despliega los utensilios y materiales que ha utilizado para crear esa prenda. El vídeo muestra una colaboración con el músico Tatematsu Masahiro, quien ha generado 22 piezas musicales para el xilófono surgidas de su interpretación de la técnica textil Ikat.

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