Apóstoles del siglo XXI
El artista vallisoletano Santiago Bellido renueva la tradicional iconografía vinculada al martirio y al sufrimiento por retratos rompedores y juveniles de los doce discípulos

Santiago Bellido posa junto a Judas y Simón, A la izquierda, el apóstol Tomás.-J.M. LOSTAU
Andrés rodeado de cinco panes y dos peces como símbolo del milagro que realizó Jesús, Santiago dormido en el suelo con el torso desnudo, Mateo con unos billetes junto a sus pies que recuerdan su oficio como recaudador de impuestos y con una guitarra que evoca la fiesta que celebró tras ser elegido como apóstol, Santiago El Menor sentado en una silla y cubierto por un manto rojo por el poder que le confiere ser el primer obispo cristiano, Judas con una soga premonitoria rodeándole el cuello, el incrédulo Tomás con auriculares y gafas de sol... El artista vallisoletano Santiago Bellido ha reinventado a los apóstoles y cuelga en la galería Rafael (calle Miguel Íscar, 11) doce lienzos con una visión novedosa, rompedora y contemporánea alejada de la imagen de tormento y de martirio con la que tradicionalmente se asocia a los discípulos de Jesús.
Son retratos en los que los doce apóstoles aparecen acompañados de símbolos iconográficos renovados como mochilas, cascos de música, gafas de sol o relojes y en los que cambian sus coronas y sus túnicas por pantalones vaqueros y camisetas. Algunos, incluso, posan con el torso desnudo. Los modelos, además, están descalzos para «reflejar su renuncia a las aspiraciones materiales convencionales», destaca el autor. Tan solo Judas está retratado con calcetines «reflejo de su falta de sacrificio», matiza Bellido.
Todos están pintados al natural siguiendo las enseñanzas del maestro Antonio López. «Tuve la suerte de asistir a un taller que impartió en Valladolid en el que hizo especial hincapié en que con la pintura al natural se consiguen unos resultados que no se obtienen a partir de las fotografías. Y es cierto».
En algunos de los lienzos, Bellido ha incorporado unos recuadros para remarcar determinadas zonas que el autor tuvo que retocar una vez finalizado el retrato al no quedar satisfecho con el resultado. Es el caso de Mateo, de Judas o de Pedro. «Tuve que recurrir a la fotografía y rehacer parcialmente aquellas composiciones con las que no quedé satisfecho. Es la manera de resaltar que no fui capaz de copiar el modelo al natural en su totalidad», explica el artista.
Otro elemento común es el lugar en el que están retratados. Son espacios interiores en los que Bellido ha diferenciado muy bien el suelo y la pared. «La madera del suelo simboliza el mundo material y la pared, la espiritualidad».
Junto a estos rompedores apóstoles, Santiago Bellido aprovecha también la celebración de la Semana Santa para colgar en la galería Rafael una serie de dibujos y pinturas con imágenes procesionales como La Virgen de la Alegría, Las Lágrimas de San Pedro, El Cristo Atado a la Columna o el célebre paso de La Borriquilla simbolizando la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén.