«La música rompe fronteras»
Martirio. La onubense recala este domingo en el teatro Zorrilla junto a Carmen París, Uxia y Ugia Pedreira con ‘Enredadas’. Un concierto en el que las cuatro artistas revisitan y reiventan la copla, el jazz flamenco, los alalás o la jota

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El jazz flamenco de Martirio se unirá este domingo sobre el escenario del teatro Zorrilla (19,00 horas) a la voz atlántica de Uxía, la fuerza maña de Carmen París y la originalidad poética de Ugia Pedreira. Cuatro mujeres de universos culturales diferentes revisitarán bajo su particular mirada la copla, el flamenco, la jota y los alalás en Enredadas, un concierto en el que comparten su creatividad y su compromiso con la música. Un hermanamiento musical pero sin perder su estilo propio. Maribel Quiñones (Martirio) confiesa que le apasiona cantar en gallego «aflamencándolo» y el poder traspasar y romper fronteras gracias a la música.
Pregunta.– ¿Cómo surge este ‘enredamiento’ con Uxía, Carmen París y Ugia Pedreira?
Respuesta.– La idea partió de Uxía, una grandísima maestra de la música popular a la que admiro profundamente. Por eso, cuando me propuso formar parte de este proyecto acepté encantadísima. Ella fue la que se encargó de juntarnos. Todas son grandísimas compañeras a las que admiro y quiero. Hay un encantamiento de Uxía con todas las que formamos parte de este proyecto y de nosotras con ella. Enredadas es un proyecto precioso en el que juntamos nuestras voces y nuestras almas y que me hace mucha ilusión poder presentar en Valladolid, una ciudad en la que hay muchos oídos preparados para la buena música, para la música de verdad.
P.– Son cuatro mujeres con universos culturales muy diferentes y con personalidades muy marcadas. ¿Qué tienen en común?
R.– Somos mujeres del siglo XXI, mujeres libres, valientes y que compartimos una grandísima vocación por la música y enormemente conocedoras de la música popular. Me parece un aprendizaje precioso estar con mujeres fuertes, que han sido muy valientes en sus carreras y en sus vidas, que han seguido su intuición y su instinto y que nunca se han dejado ni comprar ni vender. Enredadas forma una red que hace patente el amor por la música y el poder de la mujer. En el siglo XXI las mujeres vamos a tener mucho que decir y los hombres que estén a nuestro lado van a crecer con nosotras. Además, el concierto ofrece la posibilidad de comprobar la pluralidad y la enorme riqueza musical que tenemos en España. Tan solo hay que dar un pasito para ver cómo hay cosas gallegas que se pueden interpretar con melismas flamencos y cómo las jotas se pueden mezclar con la música gallega o con el flamenco sin abandonar cada una su estilo pero ofreciendo ritmos nuevos. Quizá pocos países tengan una diversidad tan grande como nosotros.
P.– ¿Cree que, quizá, ahora más que nunca es necesario tender puentes?
R.– Está claro. Enredadas es un hermanamiento muy bonito que hace evidente que tenemos un territorio fértil y maravilloso. Si se levantan los puntos suspensivos de las fronteras la tierra es la misma. En España tenemos tantas cosas en común, tanto sustrato en común, que es un placer evidenciarlo con la música.
P.– ¿Y cómo encajan las coplas con los alalás o como suena el flamenco en gallego cuando parece que son tan distintos?
R.– Cuando conoces bien estas músicas te das cuenta de que no son tan distintas. Encajan perfectamente. Cuando rascas un poquito ves que hay una tierra común y que las músicas se pueden fusionar con un resultado resplandeciente. Me encanta cantar gallego aflamencándolo.
P.– ¿Hay algún género con el que no encaje la copla?
R.– Alguno habrá. Pero yo lo he mezclado con jazz, con flamenco, con tango argentino... Yo creo que hasta se puede rapear.
P.– ¿Se puede hablar también de géneros en la música? Porque la copla es un género que tradicionalmente han interpretado las mujeres a pesar de son ellas las que más sufren...
R.– Las mujeres hemos tenido una educación sentimental a través de la copla pero es muy importante situar la copla en esa época y en ese contexto donde muchos de los sentimientos estaban reprimidos y había un culto al sufrimiento. Parecía que el amor tenía que ser inaccesible y debía hacerte sufrir. Hemos tenido que hacer muchas terapias para quitarnos eso de la cabeza pero no solo en la copla, también en muchas novelas y en muchas películas. Hay costumbres que gracias a Dios ya no existen, hay cosas que van a durar para siempre y hay heroínas de la copla que fueron tachadas de mujeres de la vida y a lo mejor alimentaron sueños de gente que estaba muy reprimida.
P.– Generalmente, cuando alguien empieza se amolda a los cánones del género para luego ir innovando. Usted lo hizo al revés, rompiendo desde el principio y abriendo un camino que luego muchos siguieron. ¿Cree que Rosalía puede ser un poco la Martirio del flamenco del siglo XXI?
R.– No lo creo. Ella es un nuevo color del arco iris. Es una mujer con mucho talento y que tiene muy claro lo que quiere.
P.– Después de cuatro décadas sobre los escenarios... ¿Qué permanece inalterable?
R.– La ilusión, la vocación, la rebeldía, la coherencia, el miedo a defraudar y las ganas de seguir innovado, buscando y encontrando cosas que a la gente le emocionen.