Saelia aparicio inunda de pulcritud La Casa Encendida

La vallisoletana participa con su instalación ‘Prótesis para invertebrados’ en la que aborda la obsesión por la limpieza que lleva implícita la destrucción del entorno

La puesta en escena está protagonizada por un espacio blanco desinfectado sobre el que se van disponiendo las obras. /-TEO BARBA

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Ana de la Fuente

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El título de la exposición habla por sí solo:Generación 2019. Es la apuesta anual de La Casa Encendida de Madrid -que cumple diecinueve ediciones- con el trabajo de ocho jóvenes creadores emergentes seleccionados entre un total de 400 aspirantes. Entre ellos, la Fundación Montemadrid, entidad de la que depende La Casa Encendida, ha distinguido la instalación Prótesis para invertebrados de Saelia Aparicio (Valladolid, 1982).

La exposición, comisariada por Ignacio Cabrero, podrá visitarse hasta el próximo 28 de abril ofreciendo un soporte para acercar al público las propuestas más actuales del arte joven nacional.

Así, como apunta Cabrero, los artistas seleccionados presentan sus obras a través de instalaciones llevando a escena «paraísos y realidades distintas donde formas orgánicas, prótesis, cuerpos interiores, gritos o susurros sirven para contribuir al espectáculo del arte y para atrapar al espectador y hacerle participar con todos sus sentidos.Olores, sonidos, imágenes, formas orgánicas, texturas, tejidos, invocaciones para que el espectador se convierte en un actor más de las obras en un gran teatro que es fruto de las fuentes de la imaginación».

Es el caso de la instalación Prótesis para invertebrados de Saelia Aparicio en la que presenta cinco objetos escultóricos de materiales diversos y dibujos a pared. Su puesta en escena está protagonizada por un espacio blanco, desinfectado, casi alienígena, pero al mismo tiempo cercano sobre el que se van disponiendo una serie de esculturas con formas orgánicas. Una sensación de pulcritud que se ve acentuada por un tremendo ‘olor a limpio’. Saelia Aparicio recrea un ambiente donde el olor, la temperatura y la humedad relativa invitan al espectador a adentrarse en un mundo más allá de lo meramente visual estimulando sus otros sentidos.

Entes híbridos entre lo vísceral y animal que se mezclan con objetos cotidianos con la finalidad de recordar que la obsesión por la pureza y la limpieza no es solo una manifestación del temor a la descomposición, a la muerte, sino que, al mismo tiempo, lleva a una incontrolable destrucción del entorno ya que esa pulcritud material y los productos antibacterianos que se publicitan como garantía de una vida saludable, también contaminan la naturaleza y debilitan el sistema inmunológico. Aparicio se sirve de una atmósfera compleja para excitar aquella parte del cerebro del espectador ligado a las emociones, a las sensaciones y a la memoria para buscar que sus cinco sentidos entren en juego con el componente teatral que subyace en este trabajo.

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Junto a Saelia Aparicio, también han sido selccionados Ana Barriga (Jerez de la Frontera, 1984) con El Taller de las Moscas; Mario Espliego (Guadalajara, 1983) con Gargantas cosidas, tobillos atados; Ana García-Pineda (Barcelona, 1982), con Señores sentados haciendo rayas;Ignacio García Sánchez (Madrid, 1987) con Amaurot World’s Fair;Susanna Inglada (Tarragona, 1983) con Uñas y dientes;Raisa Maudit (Santa Cruz de Tenerife, 1986) con Una pequeña serenata fallida y Lucía P. Moreno (Basilea, Suiza 1982) con My Advice to Eva.