ESTRENO NACIONAL / TEATRO CALDERÓN

Els Joglars reivindica el arte «como patria universal»

La compañía catalana confronta la visión aperturista de Santiago Rusiñol con la «sinrazón actual que lo ha cegado todo»

La compañía Els Joglars ayer en el teatro Calderón, donde este viernes estrenarán su último montaje ‘Señor Ruiseñor’.-ICAL

Publicado por
Ana de la Fuente

Creado:

Actualizado:

Si la pasada semana el teatro Calderón alzaba el telón para acoger el estreno nacional de Rojo, una obra inspirada en la vida del maestro del expresionismo abstracto Mark Rothko, mañana el coliseo vallisoletano presentará otro estreno absoluto con un montaje que también recupera la figura de otro referente de las artes: el pintor, escritor y dramaturgo Santiago Rusiñol (1861-1931).

Señor Ruiseñor es el último trabajo de Els Joglars con el que la compañía catalana rinde tributo a través del humor a un artista nacido en el seno de la burguesía catalana a quien Josep Pla definió como un «destructor de fanáticos e intolerantes».

«Rusiñol fue un hombre de carácter ingenioso y cosmopolita, de una personalidad intensa y compleja, con un gran sentido común y referente de una Cataluña cívica, culta y abierta al mundo», señaló el director de Els Joglars, Ramón Fontseré.

Y es que en un mundo lleno de nacionalismos, polémicas y fronteras, la obra, según celebró Fontseré, «es una reivindicación del arte como patria universal a través de Rusiñol contra las patrias identitarias». Una producción que confronta la visión aperturista de este hombre «de espíritu renacentista» con la realidad de la Cataluña actual «en la que la sinrazón lo ha cegado todo».

En Señor Ruiseñor, un jardinero funcionario de ‘Parques y Jardines’ debe dejar el trabajo por culpa del reuma y le ubican en el Museo de Santiago Rusiñol donde hará de Rusiñol presentando las visitas teatralizadas del museo. Pero al cabo de un tiempo, cuando él se ha enamorado del pintor, deciden transformar el Museo Rusiñol en el Museo de la Identidad. Es a partir de este momento cuando surge el conflicto entre dos mundos: el de Rusiñol y el de aquellos que defiendem la identidad, los llamados «bárbaros».

«Rusiñol nos fascina al igual que el mundo que él representa, con un sentido del humor que ha desaparecido y no ha sido sustituido y queríamos confrontarlo con la triste realidad de la Cataluña actual que estamos padeciendo en este momento», lamentó ayer Fontseré.

No obstante, a pesar de ese poso melancólico y un poco desesperanzador, Dolors Tuner, que ha colaborado con Fontseré y Alberto Castrillo-Ferrer en la dramaturgia, reveló que la obra «tiene un final optimista y esperanzador. Todos tenemos ganas de reírnos ya que el humor muchas veces es el mejor antídoto contra los fanatismos. Reírse el fácil, pero lo complicado es reírse de uno mismo».

Con el humor y la sátira por bandera, «desacralizar las ciertas causas que apelan a sentimientos enrabietados es muy importante», apostilló Fontseré.

Por su parte, Alberto Castrillo-Ferrer destacó también la importancia de que el teatro siga «confrontando visiones antagónicas» y continué formulando preguntas «como lleva haciendo desde hace 3.000 años, aunque nunca tenga soluciones».

El montaje se estrenará mañana en el teatro Calderón y repetirá función el sábado y el domingo. «Es un orgullo estrenar en Valladolid en el ‘Palace’ de los teatros», celebró Fontseré. Después, la obra girará por varias ciudades españolas con el reto de superar las 70 paradas que realizaron con su anterior montaje. «Como catalanes que somos intentaremos llegar al máximo de ciudades y amortizar esta obra», bromeó Fontseré. Sin embargo, lamentó que en Cataluña por el momento solo tengan cerrada una fecha. «No nos alquilan», dijo con una amarga sonrisa.

Por su parte, la concejala de Cultura, Ana Redondo, alabó la labor de una compañía «que ha escrito una de las páginas más importantes de la historia del teatro español. Un grupo de voces libres e inteligentes que, a través del arte y en especial del teatro, ayudaron a transformar nuestra sociedad, abrir grietas en la dictadura franquista y tender puentes hacia nuestra actual democracia. Perseguidos y encarcelados han llegado hasta nuestros días con sus creaciones siempre llenas de actualidad y sabia crítica».

Cargando contenidos...

«Sois necesarios por lo menos cien años más», corroboró el director del teatro Calderón, José María Viteri.