Irazu se asoma con la España del XIX al alma humana

Narra una historia de maltrato, venganza y chantaje en un país marcado por las guerras y la división

Daniel Irazu.-E.M.

Publicado por
Julio Tovar
Valladolid

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Hay historias que espejan lo mejor y lo peor de la condición humana, que se levantan sobre los actos de espíritus generosos, cultivados y solidarios, tanto como sobre el alma oscura de los codiciosos, ignorantes y cobardes. Las playas de Tasio, publicada el pasado mes de marzo por la editorial vallisoletana Páramo, da fe de ello, atravesando de principio a fin un siglo de la historia de España, el XIX, marcado por guerras, miserias, suspicacias, divisiones... hasta perder el tren de la modernidad.

Daniel Irazu (Madrid, 1957) urde una trama de misterio, entretejida con los hilos de la historia y de la ficción, que comienza con el anuncio, por parte de un protagonista omnisciente, de dos asesinatos. Dos crímenes que vendrán acompañados del chantaje a un juez cuya vida parece haber sido escrutada al máximo. Mal asunto en una sociedad dividida, corrompida, dispuesta a delatar a quien lee libros prohibidos o simpatiza con ideas liberales, por ejemplo.

«He intentado reflejar, a través de la propia historia de los protagonistas, esa división que caracterizó a la España del siglo XIX», reconoce a este diario Irazu, autor de novelas como El tercer mapa, Los cuadernos de Íñigo y Comillas 40-59.

«Cuando escribo parto de una reflexión previa, que en este caso consistía en la preocupación en torno a si existe verdadera justicia en el mundo. Entiendo que no, de ahí las cosas que le ocurren a la pobre Lucía en la novela», detalla el escritor, que optó por ambientar la novela en el siglo XIX, cuando las ideas de la Ilustración colisionaron con las del Antiguo Régimen. «Podía haberla ambientado hasta en época de los romanos, porque esa historia, la del maltrato, no ha cambiado mucho», admite el autor.

La desdicha de Lucía –la de ser hija de un hombre endeudado, ser esposa de un violento perdulario, y ser mujer en tiempos pretéritos y ajenos a la igualdad de derechos– desencadenará unos acontecimientos en los que no faltarán los fenómenos extraños...

Escenarios

La historia de Las playas de Tasio, con las andanzas de una madre ambiciosa que saca provecho de la necesidad, un sacerdote liberal y libertino que defiende que las riquezas deben alcanzar a todos, un traidor a la patria y un hombre de bien golpeado por su época, transcurre por calles de Valladolid en las que reina el recelo y la desconfianza, y por rincones de Cantabria y Castilla no identificados, o nacidos directamente de la imaginación del autor madrileño, afincado durante 20 años en la localidad vallisoletana de Valoria la Buena y residente en la actualidad en Comillas. «He intentado convencer al lector de que existe lo imposible, lo mágico, lo esotérico. Para conseguir esa credibilidad era necesario no dar datos geográficos exactos», explica Irazu, que también evoca hechos históricos como el incendio de la sede de la Inquisición durante la estancia de las tropas napoleónicas en la ciudad del Pisuerga. ‘De destruir las acusaciones viejas nacen las nuevas libertades’, escribe en la novela.

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¿Existe justicia en este mundo?, se pregunta Irazu. Habrá que descubrir cómo fue el final del cura de Arrabal del Castro y del escribano para responder.