Diario de Valladolid

MIGUEL POVEDA

«El flamenco me remueve el alma»

El cantaor llega el próximo 3 de septiembre al Miguel Delibes dispuesto a emocionarse y emocionar

Miguel Poveda.-EL MUNDO

Miguel Poveda.-EL MUNDO

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Ana de la Fuente

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Miguel Poveda llega el 3 de septiembre al Auditorio Miguel Delibes con un concierto en el que mostrará buena parte de sus querencias musicales y con el que confiesa estar dispuesto a emocionarse y a emocionar.

Pregunta.- ¿Sigue fiel a su idea de que el principal objetivo de un concierto debe ser conmover?

Respuesta.- Es que si no nos conmovemos con la poesía popular del cante flamenco, los poemas de Miguel Hernández o una copla de Rafael de León es que estamos muertos, y yo me siento muy vivo.

P.- Ha puesto voz y música a piezas de Alberti, Lorca, Lope de Vega, Sabina o Borges, entre otros muchos. Sin embargo, siempre ha mostrado su predilección por García Lorca. ¿Qué tiene de especial para usted?

R.- Su personalidad. Me despierta curiosidad su forma de ser y de sentir y su poesía es de otra galaxia.

P.- Uno de sus méritos es haber logrado revitalizar el flamenco entre las generaciones más jóvenes. ¿Cree que hay jóvenes capaces de tomar el relevo generacional que dejaron Camarón, Chocolate o Morente o es difícil superar el listón?

R.- Yo encuentro la vitalidad del cante en los discos de Manolo Caracol, Pepe Pinto, Porrina de Badajoz, el Carbonerillo... son referentes necesarios para saber de dónde venimos y conservar la esencia de cómo entendían el flamenco, pero hoy día cada uno quiere aportar e imponer su personalidad y eso también es bueno. Por fortuna, tenemos una cantera de cantaores y cantaoras jóvenes con un profundo sentido del respeto y amor por los maestros y eso siempre hay que destacarlo.

P.- Y usted que ha llevado el flamenco por medio mundo... ¿Cómo se ve y se vive fuera de España?

R.- Con admiración, curiosidad y, sobre todo, con respeto. Debemos estar agradecidos con muchos países que le dan el prestigio que a veces nosotros no le damos.

P.- ¿Y no ha notado ningún cambio desde que en 2010 la Unesco declarara el flamenco Patrimonio de la Humanidad?

R.- Solo hemos notado el título. Desgraciadamente no ha ocurrido nada extraordinario..

P.- La Unesco define el flamenco como una expresión artística fundamentalmente arraigada en Andalucía y asociada sobre todo a la etnia gitana, una definición que, para nada, se asocia con usted que ni es gitano ni es andaluz. ¿Le ha costado quizá más hacerse un nombre?

P.- He trabajado mucho por hacerme un lugar, pero no más que otros. Al final, la gente que va a verte quiere que le ocurran cosas dentro del alma y emocionarse, sin plantearse nada más.

P.- ¿Qué ha aportado Miguel Poveda al flamenco y qué le ha aportado el flamenco a usted?

R.- Yo le aporto afición, ganas, amor, entrega, pero lo que me aporta a mí, a diario, es incalculable. Me remueve el alma, me hace pensar, me estremece, lloro y río con esta música y es mi motor para vivir y comunicarme.

P.- El flamenco suele asociarse a un tablao, una guitarra o un cajón pero usted ha demostrado que también puede entenderse con una orquesta detrás...

R.- Los tablaos han sido y vuelven a ser templos de arte donde hay mucho talento. He tenido la oportunidad de pasar por algunos durante tiempo y agradezco ese rodaje que he tenido por allí al igual que en las peñas flamencas y festivales... Pero yo me encuentro cómodo con el solo hecho de cantar. Me da igual si es en un cante por Malagueña o con una sinfónica dirigida por Joan Albert Amargós

P.- ¿Y cuál es la esencia de Rafael de León, Solana o Quiroga para un flamenco como usted?

R.- La de una música y poesía que enamoró también a cantaores como La Paquera, Valderrama, Caracol o Fernanda y Bernarda de Utrera. La copla es una música cercana al flamenco y la admiro mucho.

P.- Con veinte años se presentó al Festival de Cante de las Minas y arrasó. Su padre, un aficionado al rock, le dijo entonces: «Por un hijo soy capaz de escuchar hasta una soleá...» ¿Cómo recuerda sus inicios?

R.- Con cierta ternura por la ingenuidad que tenía, también con la conciencia de que me equivoqué muchas veces por la edad o por otras circunstancias, pero feliz de haber recorrido el camino en el que solo hago que aprender día a día.

P.- Su quejío se coló el pasado año en todos los cines gracias a la película Tarde para la ira de Raúl Arévalo en la que versionaba a Bambino. ¿Cómo fue esta experiencia?

R.- Cantar a Bambino, que es uno de mis ídolos de infancia, y que mi voz suene en la primera película como director de Raúl Arévalo fue un disfrute absoluto. Sé de su ilusión y del esfuerzo tan grande que hizo para llevarla a cabo y me alegra infinito su éxito.

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