Diario de Valladolid

PATIO HERRERIANO ‘OBIECTUM’, PRIMERA MUESTRA DE LA CONVOCATORIA DE ARTISTAS LOCALES

Santos Solé, la abstracción que visibiliza lo ignorado

La vallisoletana retrata el drama de los sin techo con una propuesta en la que combina lenguajes

Berta Santos Solé posa junto a una de sus creaciones.-J. M. LOSTAU

Berta Santos Solé posa junto a una de sus creaciones.-J. M. LOSTAU

Publicado por
Julio Tovar
Valladolid

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Las delicadas y discontinuas líneas que se superponen sobre las manchas de color perfilan ante los ojos del espectador figuras familiares, escenas reconocibles en unas composiciones que, en un primer vistazo, parecen consagradas a una abstracción matérica y pretendidamente feísta. Pero ahí están, dibujándose –o, quizá, desdibujándose para terminar desapareciendo– las figuras vencidas, las arquitecturas efímeras de la precaria indigencia, los rincones reservados por la sociedad para el marginal. Ahí están, como objetos, como un desconchón.

Como Obiectum retratados por la joven creadora Berta Santos Solé (Valladolid, 1994), protagonista de la primera exposición del año para artistas locales que, desde ayer, tienen en la Sala 0 del Museo Patio Herreriano su nueva sede. Adiós a la sala del Teatro Calderón.

Lo que para Santos Solé empezó como un trabajo académico para una de sus asignaturas de Bellas Artes, en la Universidad Complutense de Madrid, acabó siendo un ejercicio con el que «enmarcar» el drama de los ‘sin techo’, con el que «visibilizar» a tantos olvidados, moviendo «a la reflexión» del espectador, como explicó la artista durante la inauguración de la exposición.

Santos Solé recurre a la pintura, la fotografía intervenida y la instalación para lanzar su grito, mezclando lenguajes, incorporando –e integrando– a sus obras un elemento tan identificativo de la realidad representada como el cartón.

Y si la artista se asoma a unas vidas hechas de retales, también ella remienda los retratos de aquellos a los que convierte en el centro de su arte, como en esa fotografía en la que un hombre se asoma a la cámara desde su infravivienda. Es el único rostro reconocible en la exposición. «Cualquiera puede estar en esa situación», advirtió la artista, justificando la ausencia de identidades reconocibles.

Finalmente, la vallisoletana levanta en Obiectum una suerte de muro del que cuelgan innumerables cartones con los deseos, con las ‘necesidades’, de personas acomodadas –‘vivir 100 años’, ‘morir comiendo’, ‘un perro peludo’...– consultadas por la artista. Mundos paralelos.

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