Diario de Valladolid

Un díptico selvático

El dibujante vallisoletano Gerardo Vacas publica bajo el sello de Tansonville ‘Nuevo bestiario’, su segundo cuaderno en el que juega con los animales sirviéndose del humor y el surrealismo

Por el ‘Nuevo Bestiario’ de Gerrado Vacas  desfilan  criaturas como el ‘Camello panetone’, un ‘Pelícano cartero’ o una divertida ‘vacaciones’. -MIGUEL ángel santos (photogenic)

Por el ‘Nuevo Bestiario’ de Gerrado Vacas desfilan criaturas como el ‘Camello panetone’, un ‘Pelícano cartero’ o una divertida ‘vacaciones’. -MIGUEL ángel santos (photogenic)

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Ana de la Fuente

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Un pelícano reconvertido en cartero que transporta correspondencia en su pico, una ‘vaca mundi’ que adorna su piel con unas manchas nada habituales que simulan los cinco continentes, un ‘pájaro espátula’ de pico triangular y bordes afilados dispuesto a mezclar o extender la masa, un camello con dos panetones a modo de dulces jorobas o una serpiente muy festiva reconvertida en ‘serpentina’. Son algunos de los ejemplos a los que da cobijo el Nuevo Bestiario, el segundo cuaderno surgido del imaginario del ilustrador y dibujante vallisoletano Gerardo Vacas tras el éxito alcanzado por la primera entrega y que llega a las librerías, también en esta ocasión, de la mano de la editorial vallisoletana Tansonville.

Un ‘elefante hippy’ ilustra la portada de este «díptico selvático», como apunta Eduardo Fraile, poeta y responsable de Tansonville. Por sus páginas desfilan medio centenar de «criaturas con alma» como si de un Arca de Noé se tratara.

Un libro con el que la editorial Tansonville, especializada en publicaciones de poesía, «vuelve a convocar a los animales», destaca Fraile, tras el éxito del primer bestiario, alzándose como ‘salvadores’ «en unos tiempos en los que cada vez se vende menos poesía».

Así, Fraile y Vacas ponen en marcha este nuevo libro «a modo de juego para todas las edades» a través de seductoras imágenes proclives a la sorpresa y con cierto toque humorístico y surrealista. «Aconsejo mirar los dibujos despacio para poder ir más allá de el primer impacto dando pie a que el lector pueda imaginar nuevas versiones», destaca este ilustrador y profesor de dibujo del Instituto Zorrilla.

Realizados en tinta y acuarela, cada uno de los protagonistas de su libro se acompaña de un pequeño título que recuerda la caligrafía escolar utilizada en los cuadernos Rubio. «Es la única huella verbal», dice Vacas, quien remarca que ha realizado los dibujos «de una manera pausada, sin prisas, mimando y disfrutando de todo el proyecto creativo».

Como si del inicio de pequeñas fábulas se tratara, las ilustraciones invitan al lector a dejar volar su imaginación. Tras una minuciosa observación y documentación para reflejar mejor la anatomía o las posturas de los animales representados, Vacas se sirve del humor y ciertos guiños surrealistas. Tampoco faltan imágenes resultantes de un juego asociativo de palabras como la ‘culebralápiz’, la ‘vacaciones’ o una divertida ‘sor dina’.

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