Diario de Valladolid

PREMIO JÓVENES COMPOSITORES - EL VALLISOLETANO, GALARDONADO POR SU OBRA 'ROOM & ELBOW'

Paúl recibe el Premio SGAE como un «balón de oxígeno»

«La subsistencia de los compositores es complicada, estamos obligados al pluriempleo», advierte.

Manuel Aguilar, presidente de la Fundación SGAE, con el vallisoletano Abel Paúl.-E.M.

Manuel Aguilar, presidente de la Fundación SGAE, con el vallisoletano Abel Paúl.-E.M.

Publicado por
Julio Tovar
Valladolid

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El vallisoletano Abel Paúl (1984) se hizo el pasado lunes con el XXVII Premio Jóvenes Compositores, que convocan la Fundación SGAE y el Centro Nacional de Difusión Musical, por su obra Room & Elbow. Dotado el Premio ‘Xavier Montsalvatge’ con 6.000 euros en metálico, su obra, interpretada el lunes durante la final por el Vertixe Sonora Ensemble, será editada en un disco junto a las de los otros tres finalistas: Gonzalo Navarro, Julián Ávila y Daniel Muñoz.

«Este premios supone un cierto reconocimiento a una trayectoria y a un lenguaje propio», celebró Paúl en declaraciones a este diario. El compositor reconoció que el galardón supone «un balón de oxígeno» para seguir haciendo lo que más le «gusta». «La subsistencia de los compositores es bastante complicada, estamos obligados al pluriempleo y es difícil compaginar la composición con otros trabajos», detalló el autor, que en la actualidad reside en Inglaterra, donde ultima un doctorado y ejerce como docente.

Paúl confía en que el galardón dé visibilidad a su trabajo en España, donde ha sido poco interpretada. «Me haría ilusión que fuera así, porque la mayoría de mis obras se toca fuera, pero no espero nada. Hago mi trabajo lo mejor que sé, tratando de ser consecuente», reflexionó el vallisoletano, que ha desarrollado buena parte de su carrera en el extranjero.

En cuanto a la obra premiada, señala que en ella «hay una transición entre un cuarteto de cuerda tradicional y una instalación». «Se construyen espejos acústicos en el escenario en los que se refleja la música. Se crean correspondencias sonoras mediante instrumentos híbridos: proyectando, por ejemplo, el sonido de un chelo sobre un piano o sobre una plancha de metal», explicó aBEL Paúl.

Autor de trabajos de naturaleza más performática como Voices, el compositor reconoce estar muy interesado en la actualidad en la idea de los espejos. «Hoy mis trabajos están más pensados desde el mundo del sonido, aunque son sonidos complejos, en el límite de la identificación. Me gusta la idea de crear nuevos instrumentos», subrayó el autor de obras como El pliegue de las cosas, La medida del mundo o La voz detrás.

Recuerda Paúl su fascinación infantil con los sonidos que se colaban por las paredes de su casa, un universo sonoro que le sorprendía en el día a día. «Tiene que ver con los espacios como filtros de sonido, como escuchar la radio a través de una pared. Es una experiencia que está en el límite entre lo reconocible y lo no reconocible. Tiene que ver con la fragilidad de la escucha, que está muy presente en mi música, que viene de ahí, quizá, en un plano más metafórico».

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