ENTREVISTA A JUAN MANUEL DE PRADA - ESCRITOR
«Casi siempre, las obras con mucho éxito son malas»
Presenta su última novela, ‘Mirlo blanco, cisne negro’, una «confesión» de su vida como escritor y un retrato del «hundimiento de las editoriales»

El escritor Juan Manuel de Prada ayer en Valladolid, donde presentó su última novela.-PABLO REQUEJO
Mirlo blanco, cisne negro llega a Valladolid para relatar las confesiones más profundas y desgarradas del autor de la novela, Juan Manuel de Prada (Baracaldo, 1970), a lo largo de sus más de 20 años como escritor. Una novela que versa en torno al sector literario, en la que plasma a través de un joven y de un veterano escritor, su vida, sus éxitos y dificultades, en el mundo novelesco.
De Prada, explica que en ella también se muestra la situación del mundo literario inmerso en los últimos años en un «proceso de hundimiento, degradación de las editoriales y descenso de las ventas de los libros». Este es el telón de fondo de un sector que según el escritor no es nada matemático, y es que, las buenas obras no son siempre las más vendidas.
«Casi siempre, las obras que tienen mucho éxito son malas, porque alagan los bajos instintos», opina De Prada. «Es matemático, cuanto mejor ha sido un libro mío menos se ha vendido, y cuanto peor ha sido más, esto casi siempre ocurre», analiza.
La novela transcurre de la mano de dos escritores, que tienen mucho de real, pero también mucho de ficción, según relata el autor. El joven pluma se convierte en el discípulo del escritor veterano, una fascinación mutua que no tendrá un buen desenlace.
«Ambos personajes tienen mucho de mí mismo, pero está mezclado con rasgos de ficción o de otras personas a las que he conocido a lo largo de mi carrera», aclara De Prada, quien detalla, que «por ejemplo, el personaje de Octavio Saldaña, el veterano escritor y maestro –el Cisne Negro de la obra–, tiene mucho que ver por ejemplo con Francisco Umbral y de otros maestros» de su juventud.
Precisamente con Umbral, la relación entablada no tuvo un buen desenlace, tal y como sucede entre los protagonistas de Mirlo blanco, cisne negro. Sin embargo, De Prada, aunque admite que están plasmados «aspectos de esa relación» donde se ve «mucho de ese joven lleno de entusiasmo que adoraba a Francisco Umbral», puntualiza que estos «están muy cambiados y metarfoseados».
«Es una novela donde la realidad y la ficción están mezcladas y forman una amalgama nueva que no es ni realidad ni ficción, es otra cosa», asegura. Una mezcla de experiencias que «tiene mucho de confesión desgarrada, sin ningún tipo de compasión», hacia él mismo, donde están sus grandes éxitos y fracasos.
Tras ser presentada ayer en Valladolid, la obra se expone mañana en el Casino de Salamanca después de un mes en el mercado, en el que ha tenido «una buena acogida», según aclaró el escritor en declaraciones a este periódico. De Prada mostró su sorpresa ante este hecho, ya que «es una novela exigente con una temática que a priori no parece destinada para el gran público», aunque indicó que tiene «suerte de tener un público bastante fiel que le sigue siempre».
Entre todos sus libros, De Prada comentó que «uno siempre quiere más al último que ha escrito porque es un recién nacido», aunque admite que también siente especial cariño por la novela Me hallará la muerte, al escribirse tras cinco años de pausa sin coger la pluma, en los que según afirma, pensaba que no volvería a publicar más obras.
Sin embargo, el libro que logró una mejor aceptación por el público fue La tempestad con la que ganó el premio Planeta. «Yo creo que es mi peor novela», porque «ahora con el paso del tiempo me parece muy endeble», y de la que se «burla» bastante en su última creación. El protagonista, Alejandro Ballesteros escribe una novela con ambientación veneciana que «es una especie de parodia grotesca de La tempestad», explica.
Además, Mirlo blanco, cisne negro, guarda como referente cinematográfico la película Eva al Desnudo, de Mankiewicz, protagonizada por Bette Davis, en la que una joven actriz y una veterana entablan una relación mutua de fascinación, aunque con diferente desenlace.