XX EDICIÓN. BALANCE
Fetal sigue sembrando de teatro tierra de campos
El festival baja el telón con el objetivo de extenderse hasta Palencia y Zamora y alcanzando la cifra de 2.400 espectadores, un 7% más que en 2015
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Terminó como empezó. El Festival de TeatroAlternativo de Urones de Castroponce bajó este domingo el telón que el pasado día 6 alzó en Medina de Rioseco demostrando que las artes escénicas no son patrimonio exclusivo de los grandes núcleos urbanos.
En su vigésima edición, Fetal ha superado con nota el objetivo de inundar de ‘aleteos escénicos’ toda la comarca terracampina ampliando por primera vez su formato de extensiones hasta la localidad leonesa de Valderas. Un certamen que se ha ido profesionalizando a todos los niveles con el paso del tiempo pero sin perder su seña de identidad: su carácter comprometido y abierto a los nuevos lenguajes escénicos y que, como destaca su director, Álex Rodríguez, persigue emocionar «cuidando los hilos invisibles de amor que unen a los seres humanos con la tierra».
Una celebración de la vida que nace y muere cada mes de agosto y que tiene entre sus mejores bazas, además de la calidad de las compañías, un público fiel que «siempre responde a nuestra llamada». Tanto es así que muchos espectáculos han tenido que colgar el cartel de ‘no hay entradas’.
Este año, un total de 2.400 espectadores han ‘celebrado’ y disfrutado de los quince montajes programados, tres exposiciones y un encuentro con Teloncillo. Unas cifras que superan en un 7% las registradas en la anterior edición (2.245 espectadores) y que ponen de manifiesto el afianzamiento de este certamen.
Pese a que los números arrojan un balance positivo, Álex Rodríguez prefiere hablar no tanto de las cifras sino de las «dimensiones cualitativas» que dan sentido a este festival, así como de la conexión que se ha generado entre creadores y espectadores, su principal distintivo.
Así, además del encuentro programado con Teloncillo, han sido muchos los coloquios espontáneos que surgieron tras las actuaciones. La interacción destacó especialmente con Átikus y su espectáculo Maravilla en el país de las miserias en el que invitaba a reflexionar sobre las consecuencias de la guerra en la infancia o con la apuesta sensible, aunque dura y comprometida de Pez Luna teatro, Acunar el viejo árbol, que aborda el cuidado de las personas mayores, o con el montaje sobre el amor maternal de la coreógrafa Nuria Sotelo. Un hecho que «demuestra que hemos avanzado en la formación de públicos. El espectador de Fetal es sabio y valora por sí mismo las propuestas que traemos», celebra Rodríguez.
Un objetivo al que contribuyen también las acciones que han posibilitado que el hecho teatral quede vinculado a la Comunidad y a la tierra como ha sucedido este año con Visitants, compañía residente en esta edición y que ha convivido con los vecinos de Urones durante unos días en los que completaron el proceso de Olea, la obra que preestrenaron en la era del pueblo y que reunió a más de 250 espectadores.
Este buen sabor de boca anima a su director a plantearse nuevos retos de cara al año que viene extendiendo la llama escénica de Fetal hasta Palencia y Zamora.
Para ello, confía en una mayor implicación de las instituciones. Aunque este año el presupuesto se ha incrementado respecto a la edición anterior, Rodríguez hace un llamamiento a la Junta para que revisite un «proyecto que sigue vivo y trata de reinventarse cada año».