TEATRO CALDERÓN. HASTA EL 21 DE AGOSTO

Ricardo González retrata símbolos y olvido en ‘Caídos’

Invita a reflexionar sobre la naturaleza de la estatuaria conmemorativa y su relación con la sociedad

Un hombre contempla las fotografías de González en Alcocero de Mola, Valladolid, Santoña, Labajos y Puerto del Pico.-JOSÉ C. CASTILLO

Publicado por
Julio Tovar
Valladolid

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A través de series como La costa del oxígeno y Tribunal de justicia, el fotógrafo Ricardo González (Neila, Burgos, 1957) proyectó con afán documental y ánimo provocador su mirada sobre la quiebra de los sueños en el entorno rural, condenado al abandono con el despertar, o sobre una justicia «mucho más eficaz contra la pobreza o la indefensión que contra el delito mismo», como él mismo explicó en su día.

Ahora, el fotógrafo afincado en Valladolid regresa a la sala municipal del Teatro Calderón con una serie, Caídos, que comparte rasgos comunes con las anteriores, como su espíritu agitador, como su querencia por retratar una ruina –aquí la de la Guerra Civil– que nos habla de nosotros.

En Caídos, González se asoma con su cámara a las heridas de la historia reciente de España que, entre otras cicatrices, dejó como costurones en el paisaje un reguero de monumentos por Alcocero de Mola y Cilleruelo de Bricia (Burgos), Puerto del Pico (Ávila), Santoña y Puerto del Escudo (Santander), Labajos (Segovia) o Covaleda (Soria). Monumentos erigidos para recordar, entre otros aspectos, quién ostentaba el poder y la palabra que lo sostiene.

«Monumentos que se levantaron con la intención de imponer y poner de manifiesto una determinada ideología política y religiosa. De imponer una determinada presencia simbólica», advirtió durante la inauguración González, que como hiciera en sus anteriores series elude cualquier presencia humana en sus encuadres. «La exposición trata de ofrecer una mirada sobre la gestación, naturaleza conmemorativa y dimensión testimonial de toda estatuaria. En el fondo, este trabajo se puede considerar una ‘metáfora’ de cómo la sociedad ha gestionado este doloroso episodio de nuestro pasado», matizó el autor, que quiere plantear «más preguntas que respuestas».

Ricardo González apela a la memoria y conocimientos del espectador, al tiempo que huye de los dogmas y evita ofrecer al ciudadano un discurso cerrado –como tantas veces ocurriera en el pasado de este país– ofreciendo sus propias respuestas.

En Caídos, sin embargo, se cuela como furtiva la imagen del búnker de Mussolini en Villa Torlonia, en Roma, un espacio hoy visitable que permite asomarse a la historia, para aprender por más que duela, para no olvidar.

Imágenes de ‘Caídos’

Como ocurría con aquellos pueblos burgaleses de zona de pinares que recorrió Ricardo González en La costa del oxígeno, aquí el abandono, el olvido o el rechazo han cambiado la fisonomía de aquellos monumentos. Como una ruina precolombina parece levantarse un monumento italiano levantado en el Puerto del Escudo, lleno de pintadas y desconchones, pequeño casi frente a los lejanos ‘molinos’ de viento. En otros escenarios, los hierbajos van ganándole la partida a la piedra. En Caídos, aún aparece en el cerro de San Cristóbal el monumento a Onésimo Redondo.

González presenta los expedientes penitenciarios de tres de los 600 prisioneros que construyeron el monumento a Mola en Alcocero, llegados del campo de concentración de Valnoceda. Es la única ‘aportación’ que hace el fotógrafo al espectador a la hora de posicionarse ante las fotografías, entre las que no faltan los motivos religiosos, en ocasiones entremezclados con los militares en las estatuarias. La religión que apuntala y legitima discursos de dominación.

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Caídos permanecerá en la sala de exposiciones del Teatro Calderón hasta el 21 de agosto.