CARLOS MARTÍNEZ | CANDIDATO DEL PSOE A LA PRESIDENCIA DE LA JUNTA
El alcalde que quiere seguir siéndolo
Lleva 19 años como regidor de Soria, cinco legislaturas, las cuatro últimas con mayoría absoluta, y no ha renunciado al cargo ni en la campaña electoral. Quizá porque lo que quiere es seguir siendo alcalde a partir del 15-M, pero de Castilla y León

Carlos Martínez
Carlos Martínez Mínguez afronta su enésima campaña electoral como un político curtido, muy diferente al joven de 25 años que dio su primera rueda de prensa con un resultado no muy alentador. Aquel estreno ante la prensa en 1999 fue como miembro de la lista del PSOE para las elecciones municipales que se celebraban el 13 de junio, poco antes de que él cumpliera, el día 28, los 26 años. «Le costó lanzarse», explica alguien que lo siguió de cerca y que recalca su «muy notable evolución» posterior. En esos comicios ya fue elegido como concejal y fue el pistoletazo de una trayectoria cargada de mayorías absolutas en Soria que ahora le ha llevado a disputar la Presidencia de la Junta de Castilla y León a Alfonso Fernández Mañueco.
Aquel pequeño fracaso en esa rueda de prensa, celebrada en la antigua sede del PSOE de Soria de la calle Fuentes, no le impidió ser elegido concejal y formar parte del equipo de Eloísa Álvarez, que logró la Alcaldía tras pactar con otros dos partidos. Tras esas elecciones de 1999 se estrenó en las tareas de gobierno como concejal de Medio Ambiente, Cultura y Festejos. Los festejos no los ha abandonado nunca, no porque se implique hasta sorprender a todos en las fiestas de San Juan de Soria, que también, sino porque esa responsabilidad la ha mantenido durante sus ya 19 años como alcalde. Las fiestas le proporcionan votos y por eso no duda el popular jueves de la Saca –que en 1973 se coincidió con el día que él nació– en mezclarse con todos y dejarse mantear.
Ese personal don de ganarse a la gente en las calles, mediante el tú a tú, le ha ayudado a conseguir mayorías en una ciudad que siempre había sido considerada conservadora. Gracias a convertir a muchos sorianos en ‘carlistas’ más que en socialistas a la hora de votar, ha logrado cuatro mayorías absolutas consecutivas en las elecciones municipales, después de haber accedido en 2007 a la Alcadía mediante los pactos que le permitieron rentabilizar su mayoría simple.
Su experiencia profesional fuera de la política es escasa, poco más que su trabajo en una superficie comercial, porque incluso cuando el PSOE perdió el poder municipal en Soria en 2003, él compatibilizó su función de portavoz socialista en el Ayuntamiento con su cargo de procurador en las Cortes de Castilla y León.
Dicen los cercanos que esa etapa de procurador le pudo quedar clavada «una espinita de tirar para adelante con la comunidad» que ahora quiere sacarse asumiendo las riendas del partido en Castilla y León y siendo su candidato a la Presidencia de la Junta. «Le marcó mucho la etapa de procurador», señalan. Desde 2007 no ha dejado de ser alcalde y desde que fue elegido secretario general del PSOE en Castilla y León y proclamado como cabeza de lista en las elecciones autonómicas ha insistido en que se mantendrá en el cargo hasta el mismo momento en que tenga que recoger el acta de procurador. Así que lo dejará «obligado», como él mismo recalca, por la normativa de Castilla y León, que impide compatibilizar el cargo de procurador con el de concejal de un municipio de más de 20.000 habitantes. Se ha mantenido en sus trece pese a que otros compañeros de partido no han hecho lo mismo, como el que fuera alcalde de Burgos, Daniel de la Rosa, quien dejó su acta de concejal tras convertirse en secretario de Organización del PSOE en Castilla y León. Ahora es cabeza de lista a las Cortes por Burgos.
Ha declarado que su objetivo es seguir siendo alcalde, ya que se ha presentado como un alcalde para Castilla y León, quizá con el objetivo de reafirmar su vocación municipalista y con el ánimo de dar más peso a los municipios en su política si llega a ser presidente de la Junta.
Aunque está acostumbrado a ganar, en los congresos del partido en el ámbito nacional siempre se ha colocado en el lado perdedor. También en el caso de Pedro Sánchez, al que se enfrentó, lo que ahora le ha hecho quedarse con la etiqueta de sanchista converso.
Dicen de él que es un hombre para el que la familia es una prioridad, así como un buen lector, al que también le encanta estar con la gente. «Es un hombre de calle», dice de él uno de sus más cercanos en el partido soriano, y de «larga conversación». La política le ha quitado tiempo para muchas cosas, entre otras el fútbol, ámbito en el que además del Numancia, equipo al que va a ver cuando puede, es del Barça.
También le califican como inconformista, sobre todo en aquello que tiene relación con Soria, respecto la cual, aseguran, no hay vía que no haya explorado para conseguir compromisos. «No admite un no por respuesta cuando se trata de sacar cosas para Soria», lo que le ha llevado a tener fuertes discusiones con ministros.
Esos enfrentamientos no trascienden, pero en uno de los asuntos en los que fue punta de lanza, lo que se denominó discriminación positiva para Soria, Cuenca y Teruel por ser provincias con menos de 12,5 habitantes por kilómetro cuadrado, ha tenido que tragar con la aplicación de las ayudas al funcionamiento a las empresas por parte del Gobierno de España, que se ha quedado a años luz del 20% de los costes laborales que autorizó la Unión Europea.
En los últimos meses ha tenido que compatibilizar su responsabilidad como líder socialista en Castilla y León con sus obligaciones de alcalde, lo que ha provocado recriminaciones de sus adversarios políticos, que se refieren a él en el Ayuntamiento como el alcalde ausente, como insiste siempre en el Partido Popular. También ha recibido acusaciones por parte de Soria Ya de hacer campaña por Castilla y León mientras el sueldo se lo pagan los sorianos a través del Ayuntamiento de la capital.
Pero sus ausencias tampoco son nuevas, porque Martínez Mínguez ha tenido que realizar viajes internacionales, además de nacionales, debido a las responsabilidades adquiridas. Es un mérito político haber conseguido traspasar fronteras desde una pequeña capital de provincia, desde la que llegó a convertirse en Enviado Especial para la Nueva Agenda Urbana ante la ONU. Fue elegido para ello en el Congreso Mundial de Ciudades y Gobiernos Locales Unidos (CGLU) celebrado en 2022 en Daejeon (Corea del Sur). También fue el segundo alcalde español, después de Pascual Maragall, en pronunciar un discurso ante el Plenario de Naciones Unidas en Nueva York.
Se ha movido bien en el ámbito internacional, pero también ha sido capaz de captar la atención de los medios de comunicación nacionales cuando lo ha necesitado, con uno de los ejemplos más destacados en plena pandemia, cuando logró un gran eco a su grito de SOS para Soria.
Son logros de ’un chaval’ de la Barriada, un popular barrio soriano, humilde en sus comienzos, que nunca ha abandonado y donde consigue un apoyo mayoritario en todas las elecciones. Por allí se le ve a menudo cuando va a visitar a su madre o cuando acude al centro social de la asociación de vecinos para pasar un rato distendido en contacto con la gente.
Ahora tiene toda su atención puesta en las elecciones, pero mirando de reojo hacia el Ayuntamiento de Soria, donde su partido debe afrontar su sucesión. Seguramente la decisión esté tomada hace tiempo, pero no se ha hecho pública. Allí se abre una nueva etapa y los que le conocen bien saben que para él es una obsesión que no se pierda su legado, que en lo político se traduce sobre todo en cuatro mayorías absolutas consecutivas. Busca que la nueva etapa que inevitablemente se iniciará en Soria no suponga un retroceso. Para ello, debe consolidar un nuevo candidato para las municipales de 2027 que arrancará sustituyéndole en la Alcaldía en el momento en que él recoja el acta de procurador en las Cortes de Castilla y León. Eso sí, el hiperliderazgo de Martínez en Soria será difícil de repetir.
Cuando deje de ser alcalde de Soria habrá seguro un cambio en su vida después de 19 años con el bastón de mando. Quizá por ello quiera ser alcalde de una comunidad autónoma y por ello lucha contra las encuestas que no le dan posibilidades de alcanzar el gobierno de Castilla y León.