El alcalde de Soria pide políticas que «no se perviertan por el camino»
Para Martínez Mínguez la lucha contra la despoblación es un objetivo de todas las administraciones y pasa por «corregir las desigualdades entre los territorios para que ninguno de ellos se quede atrás»
El alcalde de Soria durante su intervención junto a los presidentes de las diputaciones de Teruel y Cuenca y el director de Heraldo-Diario.-VALENTÍN GUISANDE
El alcalde de Soria, Carlos Martínez Mínguez, tiene claro que la lucha contra la despoblación pasa por «no dejar a ningún territorio atrás y eso sólo se logra corrigiendo desigualdades entre unas zonas y otras». Además, recordó que el problema de la despoblación «no es algo puntual que afecte a unas pocas zonas concretas, sino que ya está implicada toda la Unión Europea, de modo que afecta a todas las administraciones. «Lo que hace falta es que las políticas transversales que plantea Europa no se perviertan como hasta ahora por el camino. La prueba está en los fondos de cohesión de la Junta a modo de compensación por las desigualdades territoriales, y que a Soria han llegado con cuentagotas», lamentó.
Así lo expuso durante su participación en la jornada La España vaciada. Retos y propuestas, organizada por UGT. Martínez Mínguez, que habló sobre la visión territorial en una mesa redonda junto con los presidentes de las diputaciones de Teruel, Manuel Rando López, y de Cuenca, Álvaro Martínez Chana, y moderada por el director de Heraldo-Diario de Soria, Félix Villaba, sostuvo que la despoblación se debe a la falta de oportunidades en el medio rural: «Me niego a adaptarme a las nuevas circunstancias porque es aceptar la despoblación y eso es hurtarle la igualdad de oportunidades de quien quiere vivir en los pueblos».
Por ese motivo, cree fundamental la «voluntad política con decisiones políticas a favor de la estrategia de reto demográfico que afecta a todos los estados, con financiación pública y que fije objetivos y rinda cuentas». Sobre todo son prioritarios todos los servicios públicos, no sólo por la sanidad o la educación, sino también por el acceso a las nuevas tecnologías y la banda ancha e incluso la fibra óptica, las comunicaciones terrestres por autovía o por ferrocarril en condiciones de competividad. «Podemos ser muy optimistas defendiendo lo bien que se vive en el medio rural y la calidad de vida que hay, pero si no hay servicios ni políticas públicas con financiación para corregir las deficiencias entre unas zonas y otras, no se soluciona nada. Porque nuestra obligación es generar la calidad de vida acorde con el siglo XXI».
A este respecto, el presidente de Teruel solicitó un plan nacional de apoyo a la municipalidad: «Los ayuntamientos somos los que más servicios damos pero los que menos dinero recibimos». Por su experiencia aboga además por soluciones pegadas al territorio, de modo que cada zona tenga un análisis distinto adecuado a su situación y por tanto cuente con una receta adaptada a su problemática. Una «planificación estratégica comarcalizada de los territorios». En esto mismo coincidió Álvaro Martínez Chana, quien cree que «la comarcalización es clave» y por supuesto las diputaciones tienen que ser el nexo de unión entre todas las administraciones.