Diario de Valladolid
Publicado por
Esther Neila
Valladolid

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Como es natural, los protocolos hospitalarios han cambiado mucho en las últimas décadas. Nuevas evidencias científicas han ido modificando las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia, la AsociaciónEspañola de Pediatría y las asociaciones de matronas, con prácticas que caminan hacia la naturalización del proceso y relegan las intervenciones a los casos en que sea necesario. Las aplicación de nuevas técnicas y procedimientos ha logrado mejorar la seguridad tanto para las madres como para los bebés. Y esas recomendaciones son las que se siguen en los hospitales públicos, donde en los últimos años se ha reforzado la participación activa e informada de las familias.

Hasta hace unos años nadie sabía, por ejemplo, qué era un plan de parto, ni se practicaba el ‘piel con piel’ inmediato con el bebé, relata la matrona Beatriz Artiles. Al mismo tiempo, se han abandonado costumbres como el enema de limpieza o el rasurado del vello perineal que hasta hace unos años eran sistemáticos. Con esta evolución, la especialista salmantina se confiesa «optimista» al constatar que «las cosas van cambiando» y que «la tendencia es un parto cada vez más respetado», pero considera que «todavía queda mucho camino por recorrer».

Entre sus campos de batalla está reducir la instrumentalización y combatir el uso «abusivo» de ventosas, fórceps y espátulas a los casos en que las condiciones lo exijan, expresa Artiles.

También apuestan por rebajar el número episotomías a los casos necesarios. Estas incisiones se han reducido de forma notable en los últimos años. Si en 2013 se realizaron 4.569 en Castilla y León, en 2017 bajaron hasta las 1.905, según los datos recién facilitados por la Consejería de Sanidad a una pregunta parlamentaria de Podemos. De media, el 13,7% de todos los partos, aunque existen grandes diferencias entre unos hospitales y otros.

Esa variabilidad evidencia que cada profesional aplica distintos criterios en su práctica clínica. A eso hay que añadir que algunos servicios de ginecología –con profesionales formados en ciertas técnicas– procuran a las gestantes opciones que no están disponibles en otros territorios del sistema público. Sin ir más lejos, en Castilla y León las probabilidades de una cesárea dependen mucho del lugar dónde vivas:son mucho mayores en Medina del Campo que en Burgos o Soria. Ysi el bebé viene de nalgas, la gestante está abocada a una cesárea en la mayoría de las provincias porque apenas hay profesionales capacitados para atender alumbramientos por vía vaginal en posición podálica (sólo en los hospitales de Burgos y Salamanca lo hacen). Muchas castellanas y leonesas tampoco acceden a la versión cefálica externa, una maniobra que se practica unas semanas antes para intentar girar al bebé pero que sólo se realiza en León, Burgos, Salamanca y Valladolid.

Reducir la variabilidad entre centros es uno de los objetivos de los responsables sanitarios. El consejero de Sanidad, AntonioSáez Aguado, explica que «actualmente se está finalizando el desarrollo del Proceso Asistencial al Parto Normal y Puerperio», cuyo objetivo es promover «el uso de modelos de buenas prácticas basados en el mejor conocimiento posible» para «asegurar una atención «personalizada y centrada en las necesidades particulares de las mujeres y sus parejas, facilitando la toma de decisiones compartidas entre profesionales y mujeres», indica el titular de Sanidad en esa respuesta parlamentaria.

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