TEO NIETO VICENTE / COORDINADORA RURAL DE ZAMORA
«Hay que desactivar la imagen negativa del mundo rural»

Teo Nieto.-J. M. LOSTAU
«Me gusta definirme como cura de pueblo». Teo Nieto, miembro de la Coordinadora Rural de Zamora y párroco, habló ayer de la imagen que hay sobre el mundo rural.
La despoblación es un problema «estructural, pero hay un problema mucho más profundo», dijo. Teo Nieto habló de un problema social y cultural. El cultural, explicó, es que seguimos teniendo en la cabeza a Paco Martínez Soria «como prototipo de mundo rural». ¿Quién es el que se queda en el pueblo? Se preguntó, a lo que él mismo respondió: El paleto, el que no vale para otra cosa. Contó que la Real Academia Española definía la palabra ‘rural’ como ‘lo tosco, lo inculto, lo apegado a las cosas lugareñas’. Explicó que esa acepción ya no existe, «¿pero de nuestro ideario lo hemos quitado?», preguntó. «Por eso hay que desactivar la imagen negativa del mundo rural».
Contó que cuando te encuentra a los «rapaces» del instituto (así definió a los jóvenes del pueblo) y hablan mal y los corriges, «te dicen que son de pueblo. Entonces tú respondes: ¿Y qué? ¿Ser de pueblo significa ser tosco, ser inculto? No», subrayó.
El problema social «es ese paradigma que afirma que la economía está por encima de la persona, entonces el mundo rural no es rentable. Implica que la economía está por encima de la naturaleza, soluciones para el mundo rural: estilo urbano, vamos a industrializar el medio urbano», opinó el párroco.
Teo Nieto destacó la brecha sanitaria, la de las comunicaciones, la lúdica, entre otras. Propuso soluciones en torno a dos ejes. Uno de ellos lo definió como ‘Abajo-arriba’. «Lo que ahora se conoce como empoderamiento de la ciudadanía rural, porque el paradigma social genera individualismo y está destruyendo las estructuras comunitarias de los pueblos, es importante la presión social; que nos organicemos y manifestemos lo que queremos», explicó.
El otro eje Nieto desarrolló que es el de los microproyectos. «No se trata de masificar los pueblos. España es un país demográficamente poco denso, y no pasa nada, el problema es la sangría que estamos viviendo. Frente a la industrialización del mundo rural hay que fomentar el comercio local. Yo creo que da más vida a un pueblo la pareja de hermanos que quieren montar un taller, que una empresa que venga de fuera. Pero esa pareja de hermanos es imposible que esté esperando año y medio por la licencia de obra», criticó.
También habló sobre poner en valor las casas vacías de los pueblos, es otro de los ejes de los microproyectos. «En el movimiento de jóvenes rurales cristianos tenemos un proyecto para rehabilitar casas parroquiales vacías para ofrecerla a familias. Hay que sacar dinero para rehabilitar y también hay que sacar alguna opción de empleo. ¿Qué papel juegan las administraciones en todo esto? Un papel político, pueden aligerar la burocracia. Es importante la presión social, no manifestarme porque me han quitado mi médico, sino porque quiero una mejor sanidad», sentenció.
El sacerdote rural dijo que en su opinión no hay que ser optimista, sino esperanzado. «Creo que el optimismo nos ha llevado a vivir de espaldas a la realidad», recalcó.