La familia de la menor de Aranda se endeuda por falta de psicólogos públicos
El padre de la víctima de agresión de los exjugadores de la Arandina relata que viven una«pesadilla»
El padre de la menor, en un parque de Aranda deDuero.-L. V.
Las carencias de especialistas en Aranda de Duero (Burgos) han afectado a la familia de la menor de 15 de años que denunció por agresión sexual a los tres exjugadores de la Arandina Raúl Calvo, Víctor Rodríguez ‘Viti’ y Carlos Cuadrado Santos ‘Lucho’.
Desde que tras escuchar a su hija un 11 de diciembre de 2017 decidió con su familia interponer una denuncia acusando a los ya ex jugadores de La Arandina de una presunta el progenitor no ha vuelto a ser el mismo. Ni él ni nadie de su entorno más próximo. «Mi mujer y yo estamos todavía de baja y la niña ha vuelto al colegio pero está lejos de estar bien», explica este padre de familia que debe velar además por las dos hermanas pequeñas. Lo cierto es que para ellos no está siendo nada fácil ni a nivel anímico ni en el plano económico. «He tenido que pedir un préstamo y así estamos, pagando un crédito y arruinándonos», advierte.
Y es que, aunque en los primeros meses la administración regional les facilitó atención psicológica, que primero recibieron en Burgos (dos veces por semana) y luego en Valladolid, la situación se agravó el
pasado mes de noviembre cuando la psicóloga que les llevaba a los cinco «se desbordó y abandonó». «Sé que están buscando otra pero por lo visto no hay ningún profesional (especializado en este tipo de casos) en Burgos que quiera desplazarse a Aranda», explica a este periódico con la esperanza de poder encontrar pronto una ayuda. Hasta que ese momento llegue, la familia se ve en la necesidad de acudir a un psicólogo privado, como hace la menor en Madrid, con la psicóloga que la atendía de forma previa y a la que, precisamente, le contó la presunta agresión.
La vida en Aranda de Duero dejó hace mucho tiempo de ser fácil para ellos. «A mi hija en el colegio la ignoran, solo le ha quedado una amiga y en la calle la insultan. En el aniversario llegaron incluso a amenazarla por Instagram pero lo denunciamos y da igual porque como hay libertad de expresión…», lamenta agradecido eso sí, a todas las otras muchas personas que les apoyan. «Yo le digo a mi hija que vaya a lo suyo, que estudie pero es muy difícil», asegura visiblemente afectado. «Mi hija no se atreve a salir de casa sin nosotros. Esto es tremendo», asevera.
Para muchos, la solución más fácil es cambiar de ciudad. «Muchos nos lo dicen pero es nuestra casa, nuestra ciudad. ¿Por qué tenemos que irnos nosotros? Es a mi hija a la que han agredido», zanja. En su opinión, la única solución es que la defensa de los jugadores deje de retrasar el juicio «con excusas» y el proceso termine cuanto antes. «Esta espera nos está matando», resume convencido de que la sensación de impunidad que llega a la sociedad en este y en otros casos como La Manada, en los que los agresores siguen en la calle «haciendo su vida como si nada», dan pie a que haya más agresiones.
«No me arrepiento de haber presentado la denuncia pero sí de cómo nos está tratando una sociedad que en vez de proteger a las víctimas, apoya a los agresores», reprocha mientras deja claro que aunque «es muy jodido que te señalen con el dedo, más lo es guárdatelo para toda la vida, sobre todo si tienes quince años». «Esto tenía que estar resuelto hace tiempo. Necesitamos que acabe», apremia con la mirada puesta en febrero o marzo. «Ya está todo cerrado. ¿Qué más necesitan?», cuestiona.
El fichaje de Rodrigo González Flórez, que ha anunciado La Arandina Club de Fútbol ha caído en la familia de la menor como un jarro de agua fría al ser el joven, el amigo de los investigados que les avisó de la edad de la niña. «Luego cuando testificó les encubrió. La Arandina C.F. demuestra muy poca sensibilidad con este fichaje», censura mientras hace un llamamiento al Ayuntamiento de Aranda de Duero, entidad que aporta al club 50.000 euros anuales en concepto de subvención. «Parece que lo hacen adrede para desestabilizarnos aún más», lamenta.
En la familia, no hay dudas: la juez tiene pruebas suficientes para encerrar a los tres futbolistas por agresión sexual. «El que llaman testigo presencial, el cuarto jugador que apareció por un vídeo, se ajustó a las horas que había dicho la niña en su declaración para encubrir a sus amigos y a él mismo porque si hubiese dicho que vio algo ahora tendría serios problemas», señala con la esperanza de que se haga justicia. «Quiero y necesito creer que existe y que llegará pronto», confía.