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Redacción de Valladolid
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CONCLUIDA la etapa del intercambio de favores con enjundia, cuando se repartían sillones en los consejos de las Cajas, ahora los trueques se encuentran en desmayo y un tanto desfallecidos. Pero un pleno invernal fatigado con asuntos rutinarios, como este de san Dámaso, sirve para enviar al Senado al socialista zamorano Antidio Fagúndez, mientras los populares sitúan a un profesor cercano a Mañueco, que ya fue delegado de la Junta en Salamanca, al frente del Consultivo, girando a Mario Amilivia a Cuentas. No es lo mismo, pero es cuanto queda: el hilo de complicidad vigente de populares y socialistas para seguir copando Instituciones Propias. A veces, escenifican ni siquiera hablarse, pero cuando toca repartir, todos estiran la mano y nadie la encoge. Y todo esto sucede en plena pendiente de caída plenaria, con sesiones cada vez más lánguidas, cuyo tono monocorde sólo agitan los requerimientos más o menos intempestivos de Pablo Fernández o Luis Mariano Santos, así como las apelaciones del portavoz de Ciudadanos a cumplir la obligación estatutaria de presentar los presupuestos, como hacen, con la misma tesitura, los gobiernos populares de Galicia, Murcia o Madrid.

En Castilla y León nos encaminamos a consumir el programa plenario con una nueva sesión doble por la Esperanza y san Darío, jalonada con los chocarreros Hemiciscos, la fiesta con que despiden el curso procuradores y periodistas de guardia. Aunque las tareas sigan estando pendientes y colgadas, que no falte su celebración. Es otra forma de cooperación jubilosa al sesteo colectivo. Quizá como pago simbólico a la sequía de trabajar privados de agua en las cabinas, mientras sus señorías acarrean botellas al escaño: a menudo, en puños de pares; a veces, con racimos de tres. Y que no falte el alivio digestivo.

Con tales bálsamos, las tareas languidecen en una rutina que no alcanza a distraer el colofón, que resumen mejor que cualquier síntesis los tres últimos capítulos del Orden del Día, donde se esconde la chicha de los auxilios mutuos. Medio centenar de jóvenes, a los que nadie se dirigió, ocupaban la tribuna alta, mientras en la baja se situó el comité de empresa de Peal, que agrupa a los trabajadores de las contratas mineras de la fenecida Hullera Vasco Leonesa, quienes reclaman incorporarse al plan social del fin de la minería. Recibieron el saludo del leonesista Santos, en su intervención con Herrera, a quien señaló que portaban una carta de reclamación. Concluido el trámite con Vestas, los demás deben atenerse a los cauces establecidos, siempre pedregosos para quien atraviesa con angustia situaciones peliagudas de empleo. El orden del día fue otra vez más tedioso e insulso. Es decir, sin contenido.

Tudanca preguntó por las contradicciones populares respecto a la gestión educativa, cuya recentralización reclama su nuevo presidente Casado, y Herrera le contestó satisfecho del nivel educativo logrado en Castilla y León, si bien con la queja respecto a la Alta Inspección del Estado, que ni ejercía antes ni ejerce ahora. A Pablo Fernández, de Podemos, que preguntó por el concierto con los hospitales de San Juan de Dios en Burgos y León, le recordó su apoyo en 2017 al concierto con hospitales sin ánimo de lucro, que lo avala. A Luis Fuentes, de Ciudadanos, que le reprochó el pasotismo presupuestario que perjudica la senda de crecimiento, le opuso el argumento de estar cumpliendo la ley. Por último, al leonesista Luis Mariano Santos, le precisó que el polígono logístico de Torneros es competencia estatal y acaba de ser incorporado al eje de desarrollo europeo del noroeste ibérico.

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