Diario de Valladolid

Familia ‘busca’ plaza en ONGs para menores extranjeros ante el «lleno» de los centros públicos

El director general carga contra la ‘bomba’ sin concretar del Gobierno y exige que elabore un plan de atención global / La cifra de adolescentes no acompañados repunta hasta los 66 aunque Castilla y León figura en el medio de la tabla nacional

Publicado por
Mar Peláez

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Castilla y León tiene sus puertas abiertas para recibir a menores extranjeros no acompañados –conocidos como menas– tras la llamada de ‘auxilio’ formulada por Ceuta, Melilla y Andalucía ante la saturación de sus centros, y tras el anuncio realizado por parte del Gobierno el pasado miércoles de que repartirá 40 millones de euros entre las Comunidades que sean solidarias en la acogida de estos menores.

«Siempre hemos sido solidarios, y lo seguiremos siendo», afirma el director general de Familia, Pablo Rodríguez Hoyos. Sin embargo, hay un ‘pero’: «los centros públicos están llenos». Por ello, la Consejería de Familia ya ha iniciado conversaciones «de forma simultánea» con «media docena» de entidades del Tercer Sector y ONGs de la Comunidad, que trabajan habitualmente con menores o con inmigrantes, para conocer su disponibilidad a la hora de acoger a menores extranjeros sin padres.

La Comunidad tiene menos de quince días de plazo para dar una respuesta al Gobierno. No obstante, el director general asegura que el número final estará «vinculado a la financiación que determine el Gobierno». Y es que, tal y como señala, las entidades «demandan más información. Necesitan saber de antemano cuál será la cuantía económica que recibirán por cada plaza para poder ofertar un dispositivo con todas las garantías».

«No está nada claro». Rodríguez manifiesta así las dudas que suscita la «bomba» lanzada el pasado miércoles por el Gobierno. «Sólo sabemos que repartirá entre las autonomías solidarias 40 millones de euros para seis meses, pero ¿cómo, con qué criterios?», se pregunta.

Rodríguez habla de financiación, pero sobre todo lo hace de la necesidad de que el Gobierno defina y establezca un modelo de atención para los menores extranjeros no acompañados único para todo el territorio nacional. Este plan, a su juicio, debería abordarse desde un punto de vista múltiple y «multidepartamental». «Deberían estar allí implicados de forma conjunta el Ministerio del Interior, Sanidad, Educación, Servicios Sociales, Empleo...», subraya.

En definitiva, reclama una estrategia global para poder dar una respuesta coordinada y ágil cuando resurja una crisis migratoria. En este punto, recuerda aquella ‘crisis de los cayucos’, protagonizada a partir de 2006 por inmigrantes subsaharianos que llegaban en ese tipo de embarcaciones a las islas Canarias y eran trasladados a la península por el Gobierno central.

O la oferta de diez plazas, realizada por la Junta a través del acuerdo de la Administración con las ONG Cruz Roja y Accem, para acoger en agosto de este año a menores extranjeros no acompañados que viajaban en el barco ‘Aquarius’, «Sólo nos enviaron a uno», afirma Rodríguez, quien asegura que «ya no está en la Comunidad porque prefirió buscar otra salida».

Eso es precisamente lo que ocurre de forma muy habitual. «Castilla y León es una Comunidad de paso», apunta Rodríguez, también para los menores extranjeros que pisan suelo castellano y leonés pero buscan rápidamente otro destino, como puede ser el País Vasco o Europa. «Estos menores tienen sus flujos. Entran por Ceuta, Melilla o por Andalucía y continúan su viaje», explica.

En los centros propios de Castilla y León hay actualmente 62 menas, que conviven de forma integrada con el resto de menores que están bajo el paraguas del sistema de protección. Principalmente llegan a Salamanca y a Burgos. Aunque la cifra es moderada, el director general de Familia asegura que Castilla y León no está siendo ajena a este fenómeno migratorio. De hecho, está percibiendo «un repunte». De enero a agosto de este año, los centros de la Junta han atendido a un total de 66 menores extranjeros. Cuando aún no ha concluido el año, son solo cinco menos que en todo 2017 y ya uno más que en 2016. Rodríguez augura «un incremento en los próximos meses».

No sólo llegan más, sino que permanecen algo más de tiempo en territorio castellano y leonés. «Si antes era frecuente que estuvieran un día, comieran, se ducharan y continuaran viaje, ahora notamos que incluso están meses, ya que, cada vez más, su intención es conseguir los papeles que les permita circular libremente por España o Europa», manifiesta Rodríguez.

Cuando un policía detecta a un menor no acompañado le lleva a un centro de menores. Allí le proporcionan alimentación, higiene y cobijo. La fiscalía mientras se encarga de solicitar las pruebas de edad. En el caso de que se confirme que es menor, y si tiene intención de integrarse en la Comunidad, Familia prosigue con su atención, explora su situación personal y familiar para determinar si es posible asumir la tutela provisional para decisiones del día a día (los padres no pierden la patria potestad), se le ayuda a conseguir los papeles y se busca una fórmula de capacitación.

Todo ello sufragado con fondos autonómicos, remarca Rodríguez, quien no se muestra partidario de la repatriación de estos menores, como ha propuesto otras autonomías. «Habría que estudiar caso por caso y siempre garantizar que allí tiene familia o un sistema que le proteja».

DATOS SOBRE LOS MENAS

¿Qué son los Menas?

Son aquellos menores de 18 años, de origen extranjero, que se encuentran separados de sus padres y que no están bajo el cuidado de ningún otro adulto.

Menores atendidos.

Los centros propios de la Junta atienden actualmente a 62 menas. Desde enero a agosto han pasado por los centros 66, solo cinco menos que en todo 2017.

¿De dónde proceden?

El 80% de los menores que llegan a Castilla y León proceden de Marruecos. El resto vienen de países subsaharianos, como Ghana y Senegal, y de Siria.

Perfil de los menores.

La gran mayoría son varones con edades próximas a alcanzar la mayoría de edad.  

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