El sector editorial reduce su producción un 55% en 10 años
En 2017 las editoriales de Castilla y León registraron 1.322 títulos en el sistema ISBN, cuando en 2007 inscribieron 2.977 / Es la cifra más baja de la década y culmina un lustro en descenso

Una imagen del pasado 23 de abril, Día del Libro, en la plaza de España de Valladolid.-M. A. SANTOS
El volumen de novedades bibliográficas lanzadas por las editoriales de Castilla y León se ha reducido un 55,5% en la última década, atendiendo a los datos facilitados por el Ministerio de Cultura el pasado 21 de mayo, como avance del informe anual Panorámica de la Edición Española de Libros correspondiente al año 2017.
Si en 2007 fueron 2.977 los títulos no periódicos inscritos en el sistema ISBN (International Standard Book Number), lo que representó un 3,1% del total, el año pasado se registraron 1.322 (un 1,4%), marcando la cifra más baja de la década. En los últimos cinco años, la cifra no ha parado de caer. 2009 marca el techo, con 3.491 títulos (3,2%).
El dato contrasta con la tendencia alcista del resto del país –se mantiene en el último lustro–, donde se ha registrado en un año un incremento del 4,6% al pasar de 86.000 a 89.962 títulos, 61.519 de ellos editados en papel. La producción de libros en soportes alternativos creció un 12,7% respecto a la de 2016, alcanzando las 28.443 referencias.
«La desaparición de una gran editorial como era Everest (2015) explica en parte ese descenso. Era la más grande de la Comunidad y una de las más importantes de España: tenía una gran plantilla, mucha experiencia, y líneas de edición que dominaban, como las de infantil, cocina o turismo, que hoy está en crisis», advierte Ricardo de Luis, presidente del Gremio de Editores de Castilla y León.
Lo cierto es que en el año anterior a la desaparición de la editorial ya ni se alcanzaban los 2.000 nuevos códigos. En Castilla y León, como en el resto de España, son las pequeñas editoriales las que mantienen alta la bandera. «En estos años de crisis ha habido poca variación:si cerraban dos o tres editoriales podían surgir luego otras dos. La ventaja de las pequeñas es que son más flexibles y se pueden adaptar mejor a los tiempos de crisis. Las que tenían sus propios sistemas de impresión, por ejemplo, han tenido problemas, porque implicaban unos costes muy amplios. Algunas se han visto arrastradas por ellos».
Si en 2006 el Ministerio de Cultura contabilizaba 140 editores en activo en Castilla y León, solo por detrás de Madrid (1.019), Cataluña (693), Andalucía (343), Comunidad Valenciana (265) y País Vasco (172), en 2016 el número era de 124, de nuevo por detrás de Madrid (898), Cataluña (654), Andalucía (361) y Comunidad Valenciana (268), y con tantos como los registrados en el País Vasco.
¿Difieren las condiciones de trabajo de una a otra comunidad? De Luis reconoce que, en materia de ayudas, Castilla y León está lejos del País Vasco o de Cataluña, por ejemplo. «No somos de las peores, en este sentido. En estos años se han visto recortes en todos los lados: Andalucía, Galicia... Aquí, la Consejería de Cultura tiene un convenio de colaboración con el Gremio de Editores para facilitar la asistencia a ferias, aunque no existen ayudas directas a la edición», matiza el presidente del Gremio de Editores y responsable del sello salmantino San Esteban.
Sin ir más lejos, 14 editoriales de Castilla y León están presentes desde el pasado viernes en la 77 Feria del Libro de Madrid, que se celebrará hasta el 10 de junio en el Parque del Buen Retiro. Cinco de ellas cuentan con un espacio propio y nueve más están representadas en la caseta contratada por el Gremio de Editores de Castilla y León (número 355). Son AF, Aruz, Difácil, Eolas, Glyphos Publicaciones, Lancia, Maxtor, San Esteban, Ediciones Universidad de Salamanca, Menoscuarto-Cálamo, Delirio, Fundación Santa María la Real, La Uña Rota y Editorial San Esteban.
De Luis, sin embargo, advierte de que el sector editorial en España no ha conseguido sacudirse algunos problemas estructurales. «No es algo que afecte solo a Castilla y León, pasa en toda España: se publica demasiado para el mercado que hay. Debemos andar a la altura de Alemania, en cuanto al lanzamiento de novedades, y casi a la de Francia, cuando ni mucho menos tenemos su mercado o sus lectores. Esto es un problema serio».
A falta de conocer el contenido íntegro del informe del Ministerio de Cultura, hay datos significativos: de los 89.962 ISBN catalogados, 82.238 fueron registrados por editoriales privadas, ajenas, por lo tanto, a las administraciones públicas. 28.327 títulos fueron inscritos por editoriales pequeñas;25.556, por sellos de tamaño medio; 23.261, por las grandes casas; y 5.094 procedían de la autoedición. En total, 1.843 códigos correspondieron a reediciones.