Diario de Valladolid

El 67% de los menores consume alcohol de manera habitual

El último estudio del Ministerio de Sanidad apunta una subida en la ingesta de cannabis / «Fumar es un elemento de socialización para los jóvenes», apuntan desde Proyecto Hombre

Restos tras la celebración de un botellón en el campus de Vegazana de  León.-EL MUNDO

Restos tras la celebración de un botellón en el campus de Vegazana de León.-EL MUNDO

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Elsa Ortiz

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El consumo de drogas es un hecho tan antiguo como la historia de la humanidad. Desde tiempos remotos y con finalidades de lo más variopintas, como la cura de enfermedades o la celebración de rituales religiosos, se ha recurrido a estas sustancias que en la actualidad están detrás de una cuestión social en permanente punto mira. De momentos puntuales se ha pasado a un habitual que tampoco entiende de edades.

Alcohol, tabaco y cannabis conforman el tándem de los estupefacientes más ingeridos por los menores de la región, explica la directora de programas de la Fundación Aldaba-Proyecto Hombre. «En Castilla y León la incidencia del resto de drogas es muy baja», asegura Ana Macías. Una realidad que confirman los últimos datos de la encuesta Estudes 2016-2017, elaborada por el Ministerio de Sanidad, que sitúa a la Comunidad por encima de la media del país en el consumo de estas «sustancias socialmente aceptadas». Enmarcado en el Plan Nacional sobre Drogas, el trabajo evalúa el uso de estupefacientes en enseñanzas secundarias de España e incluye los datos de 35.396 jóvenes de 14 a 18 años. En el caso de Castilla y León, 1.220 menores participaron en el estudio.

El 67,5% de los mismos aseguró haber consumido alcohol durante los 30 días anteriores a la realización de la encuesta, medio punto porcentual por encima de la nación. A pesar de reducirse la incidencia con respecto al estudio anterior –cuando fue del 74,4%–, la ingesta de esta sustancia psicoactiva continúa siendo la más habitual entre los menores de la Comunidad.

La alta tolerancia social y la baja percepción del riesgo justifican, a juicio de Macías, este fenómeno. Asimismo, señala que existe un cambio en el patrón de consumo que, a su vez, «está muy asociado a la fiesta y a pasarlo bien». Así, más de un 22% de los adolescentes afirmó haberse emborrachado en el último mes. En este sentido, Macías remarca la problemática de la moda del binge drinking o atracón que consiste en «tomar cinco unidades en menos de dos horas».

Un 9,1% de los estudiantes reconoció fumar a diario. Así, el consumo de cigarrillos experimentó una rebaja desde el 10,3% que arrojó la encuesta de 2014-2015, superando también la media nacional. «El tabaco es un elemento de socialización para los adolescentes. Da un cierto prestigio social. A corto plazo, no ven perjuicios pero sí beneficios como la integración», asevera la directora de programas de la Fundación Aldaba-Proyecto Hombre, recordando que la imposición de «la ley prohibitoria logró unos años de descenso pero en población joven está habiendo un repunte».

En tercer lugar se encuentra el cannabis, con una prevalencia mensual que ronda el 18%, como ocurre en el resto de España. El consumo de este estupefaciente se incrementó puesto que el anterior estudio recogió una incidencia del 16,9%.

Para Macías, la «clave» para abordar la ingesta de drogas entre los menores es «una detección precoz por parte de los profesionales y la sensibilización a las familias» donde incluso, como matiza, muchas veces comienzan los malos hábitos.

La directora de programas de la Fundación Aldaba-Proyecto Hombre, que el año pasado atendió a 120 adolescentes, explica que en el tema de las adicciones «todos los modelos están muy masculinazados, cuando chicas y chicos se mueven por igual». Sin embargo, apremia que en su trabajo están «incorporando las perspectivas de género» puesto que, según concreta, existen estudios que apuntan a que la «motivación del consumo en las mujeres es emocional, mientras que en los hombres es cuestión de liderazgo».

Macías reconoce que las políticas en esta materia de Castilla y León son «muy claras» y que la Comunidad cuenta con «un modelo de prevención muy potente». El «fallo fundamental», a su juicio, es educativo.

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