Nadal advierte de que el cierre de las térmicas encarecería la luz un 15%
El ministro afirma que el Gobierno defenderá la permanencia de las instalaciones de carbón
El ministro de Energía, Turismo y Agenda Digital, Álvaro Nadal, aseguró ayer que el Gobierno defenderá la permanencia de las centrales de carbón «mientras no perjudique los objetivos medioambientales» y ha argumentado que su desaparición podría encarecer hasta un 15% el precio de la electricidad en los momentos de mayor repunte de los precios.
Así lo aseguró durante la interpelación dirigida ayer en la sesión de control al Gobierno celebrada en el Congreso por la coportavoz de Equo y diputada de Unidos Podemos Rosa Martínez, que le ha reclamado mayores esfuerzos por impulsar energías limpias y luchar contra el cambio climático.
Sin embargo, Nadal aseguró que España es, dentro de los países grandes de la Unión Europea, el que más energía renovable ha instalado en su sistema «con diferencia», que este año alcanzará el 18,9% -el objetivo es el 20% en 2020-, por lo que cree que es el país que «más rápidamente» está dando cumplimiento a sus compromisos, informa Europa Press.
Ante las exigencias de la diputada de Equo, el ministro instó a «aprender de los errores del pasado», recordando que la apuesta hace diez años por «renovables totalmente inmaduras» tiene un coste anual de 7.000 millones durante 25 años, que decisiones de este tipo tienen un coste en la factura. «Aquí todo el mundo promete mucho y sueña mucho», ha lamentado, acusando a Martínez de «pintar el mundo de color de rosa», y que estas decisiones, y su impacto en el empleo, en la producción industrial acaba con el mundo «pintado de color de paro».
Durante su intervención, el ministro rechazó que la decisión de mantener este tipo de centrales o su apuesta por las interconexiones energéticas se motiven por el interés de las grandes compañías eléctricas, ya que ha argumentado que tanto un aumento de los precios que traería el cierre de térmicas como una mayor competencia que traerán las interconexiones no beneficiará sus intereses.
El ministro defendió la necesidad de profundizar las interconexiones con el resto de países, pues según explicó, permitirá que dotar al sistema de una mayor flexibilidad en los momentos en los que las energías renovables no aporten suficientemente al pool.
La escasa interconexión de España, dijo Nadal, condena al país a tener un sistema de pago por capacidad, ya que en los momentos de escasez hay que pagar la estacionalidad de centrales térmicas que, durante otros momentos están paradas, pero sí ha reconocido la necesidad de encontrar un procedimiento más competitivo, como subastas, «para revelar el coste de esta flexibilidad».
Coste anual
El ministro cuantificó que el coste anual de no estar suficientemente conectado con Europa, por los momentos de escasez y el exceso de energía que no puede derivarse a otros sistemas supone 1.200 millones, pero que en caso de avanzar a objetivos en renovables más ambiciosos, superiores al 20% e incluso cercanos al 30%, estos costes podrían aumentar hasta los 10.000 millones de euros.
«No es justo que España aporte al cambio climático más que los demás. Si no hay interconexión, no podemos hacer misma aportación. Las pagaríamos más que el resto», argumentó el titular de Energía, Turismo y Agenda Digital. Por su parte, Rosa María Martínez ha lamentado que España no contribuya a que Europa lidere la energía renovables, y cree que la posición del Gobierno hace que vaya «justo en la dirección contraria a una transición limpia, justa y democrática». «Ha perdido la oportunidad de ponerse al lado de los estados que con más fuerza están apostando por la acción climática y las renovables. En vez de ponerse en el eje París-Berlín, hace causa común con Polonia en defensa de las energías sucias», criticó.
Para Martínez, la argumentación del ministro por las limitaciones tecnológicas para apostar por sistemas alternativos no es válido «han destrozado la ciencia y la investigación; quizás tengan parte de responsabilidad», dijo. Tampoco ha dado por buenas ni la defensa de la interconexión ni del carbón. «Me crié en una zona minera. Llevo 20 años viendo cómo se dilapan los fondos que iban destinados a dar futuro y alternativa a las cuencas», aseveró, responsabilizando al PP y al PSOE.