Diario de Valladolid

Las dos caras de la codorniz

Los aficionados a la caza de las codornices comprobaron de nuevo este pasado martes, en las provincias de la Comunidad, la singularidad del ave a la hora de asentarse

Un aficionado leonés, con su perra de muestra sobre una codorniz.-LEONARDO DE LA FUENTE

Un aficionado leonés, con su perra de muestra sobre una codorniz.-LEONARDO DE LA FUENTE

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Leonardo de la Fuente

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Continúa adelante la temporada de caza de la media veda en la Comunidad. Hasta el próximo domingo día 17 de septiembre los aficionados tienen una cita con la cinegética, aunque después del fiasco codornicero generalizado del pasado martes día 15 de agosto han sido muchísimos los cazadores que, el segundo día de la temporada, ayer jueves, ni siquiera han salido al campo en busca de codornices, sabedores de que no las van a encontrar en la mayoría de los cotos de la región. «Ni cribando todo el término del coto entero», como señalaba a este diario un destacado cazador segoviano después de haber pateado el campo con sus tres perros durante seis horas en la primera jornada de la apertura, y otras tres horas en la mañana de este jueves para abatir una solitaria codorniz.

La codorniz, la menor de las gallináceas, volvió a mostrar, como señalamos en el MUNDO DE CASTILLA Y LEÓN el pasado miércoles, las dos caras de la moneda aunque este año la cruz fue la que predominó en al menos siete de las nueve provincias regionales, salvándose de este nefasto inicio varios cotos de la comarca de León y también diferentes acotados y comarcas de la provincia de Burgos, donde la codorniz, a pesar de no ser tan numerosa como siempre ha sido en tierras del Cid, el pasado día de la Virgen de agosto volvió a estar presente en sus campos para alegría de los cazadores que tienen sus cotos en esta provincia que ostenta el privilegio de ser donde más codornices se han venido cazando en la historia de España.

«Una vez transcurridas estas dos primeras jornadas de caza somos muchos los aficionados de Castilla y León los que coincidimos. No hemos conocido una apertura de la media veda tan mala como esta, jamás, a pesar de que la codorniz entró bien en nuestros campos. Ha sido la tónica común en provincias como Segovia, Ávila, Salamanca, Valladolid o Zamora, que salvo alguna rara excepción de algún cazador o cuadrilla que encontraron un pequeño corro de codornices que les mantuvo entretenidos, el resto de aficionados nos volvimos a casa con los morrales repletos de decepción. Muchos de nosotros no llegamos a levantar ni una sola pieza y con estas premisas el desánimo ha cundido de tal manera que muchos hemos decidido no volver a salir en busca de codornices, porque no encontramos el hábitat donde la africanas se hayan podido quedar. Es cierto que ha habido lugares que a pesar de tener un buen cazadero, como en cotos de la Valdavia palentina y tierras norteñas de esta provincia, o en zonas sorianas que siempre fueron excepcionales, tampoco se cazaron codornices como era de esperar y como siempre se dio en estos santuarios codorniceros de toda la vida donde se cobraban miles de codornices en una temporada. Entre nosotros achacamos estos malos resultados, aparte de que miles de hectáreas han sido ya aradas por la maquinaria agrícola que se ha llevado por delante la rastrojera en labores injustificadas que antes no se realizaban con tanta premura, a la fuerte sequía que está soportando la región durante varios meses y que puede haber sido determinante para que la codorniz haya marchado de nuestros campos en busca del fresco del norte de España, donde nos aseguran que sí se las escuchan cantar, por ejemplo, en los pastizales y prados norteños cercanos al mar Cantábrico», matiza este cazador segoviano.

La apertura representó la cara de la moneda para algunos afortunados cazadores de la provincia de Burgos, donde, a pesar de no alcanzarse las perchas que siempre se dieron en la provincia más codornicera del país, los resultados en esta provincia de nuevo fueron los mejores de la Comunidad, con diferencia. En Burgos sí hubo algún aficionado que llegó a cubrir el cupo establecido de 30 codornices, cifra impensable esta temporada para la inmensa mayoría de los aficionados regionales. Así, en cotos aledaños a la propia capital burgalesa, en comarcas y acotados cercanos a Villadiego, en el valle del río Urbel o en el Páramo de Masa hubo aficionados que disfrutaron de una apertura más que aceptable y cotos donde la media rondó, y superó en algunos casos, la docena y media de codornices par cazador.

Cierto es que cada uno hablará de la feria según le fue en ella y por eso, en León, otra de las provincias donde la apertura fue bastante aceptable en comparación con el resto de provincias regionales pero tampoco como para tirar cohetes, se cazó aceptablemente en cotos de la ribera baja del Esla, así como en distintos cotos de Los Oteros y en acotados que marcan la línea entre Valencia de Don Juan y La Bañeza, donde fue común encontrase aficionados con ocho o diez codornices colgadas al cinto, lo mismo que se alcanzaron estas cifras en varios cotos de la montaña de León donde, con buenos perros, y buenas piernas, algún aficionado llego a cobrar hasta 20 codornices.

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