La sobreoferta de forraje llena los almacenes
Más producción Burgos recogió un 29,06% más que en 2015 , pero las ventas cayeron en un 22,64%
Un tractor de la empresa Anpi XII en plena campaña forrajera en Soncillo (Valle de Valdebezana).-ANPI XXI
Una de cal y otra de arena. Así podría resumirse a grandes rasgos la campaña forrajera de 2016 en la provincia de Burgos. Para el heno de hierba y la paja ha sido un «año malo en cuanto a ventas», asegura Jesús Ángel Pérez, de la empresa familiar Anpi XXI (Soncillo, Valle de Valdebezana). De hecho, la caída de los precios y la sobreoferta ha provocado que los almacenes se llenen al no poder dar salida a toda la producción. Y lo mismo sucede con la veza, «relativamente barata» en los tiempos que corren.
El panorama que describe Pérez coincide con los números correspondientes a la última campaña. A pesar de que Burgos no es un provincia puntera en el cómputo regional, la producción de cultivos forrajeros se incrementó en un 29,06% el año pasado en relación al ejercicio anterior. En total, según datos facilitados por el Colegio de Economistas de Burgos, se recogieron 481.735 toneladas, de ahí que la provincia se sitúe en el quinto puesto del ranking autonómico por detrás de León, Palencia, Valladolid y Zamora.
Siguiendo la tendencia de otros años, la alfalfa mantiene su predominio en los campos forrajeros de la provincia. De un año a otro, según los informes sobre avance de superficies y producciones de la Junta de Castilla y León, se pasó de rondar las 200.000 toneladas a superar las 240.000. También aumentó la veza en más de 50.000 toneladas, mientras que el maíz forrajero experimentó una caída del 7%.
El crecimiento de las producciones fue lógicamente parejo al de las superficies. En concreto, la provincia de Burgos destinó 16.553 hectáreas al cultivo de maíz forrajero, veza y alfalfa. Es decir, alrededor de 1.000 hectáreas más respecto a 2015. No obstante, pese a que la alfalfa ofrece los mayores rendimientos en términos productivos, la veza ocupó más superficie al acaparar 9.633 hectáreas frente a las 6.273 dedicadas a la alfalfa.
Por desgracia, el incremento de producciones y superficies en el campo burgalés no se acompañó de una subida de precios sino todo lo contrario. Según los datos recopilados por el Colegio de Economistas de Burgos, los agricultores percibían en torno a 0,147 euros por kilo hace dos años, mientras que en 2016 recibieron 0,114, lo que supone un descenso del 22,64%.
La próxima campaña es imprevisible y Pérez prefiere no aventurarse. Habrá que esperar al mes de junio «para ver cómo viene y cómo se recolecta lo nuevo». Lo que sí comenta es que por el momento «estamos en la misma situación». Eso sí, el mercado del caballo -Anpi XXI a suministra heno de hierba extra de montaña especial para equinos- «se mantiene estable» a través de sus canales habituales de distribución, todos fuera de la provincia. No sucede lo mismo con la paja, pues reconoce que «este año hemos movido un 50% menos». Por zonas, el nivel de ventas en el norte es «muy bajo», mientras que Madrid y el sur peninsular ayudan en cierto modo a salvar los muebles.
Sea como fuere, el verano condicionará las producciones de la próxima campaña mientras que el invierno determinará el índice de ventas, dado que las bajas temperaturas provocan que los ganaderos estabulen antes y «necesiten alimentos durante más tiempo».