GANADERÍA
Adhesiones contra la agalaxia
Vigilancia La Junta ha recibido ya más de 50 solicitudes para entrar en el programa de control regional / Los estudios previos confirman la presencia de esta enfermedad, por diferentes métodos diagnósticos, en un 11% de las explotaciones de ovino y caprino analizadas

La enfermedad afecta a ovejas y cabras produciendo una reducción de la producción, además de otros síntomas.-m.c.
La agalaxia contagiosa es una de las enfermedades con mayor repercusión económica para el sector ovino y caprino, además de la vertiente comercial. De ahí la importancia que cobra el programa sanitario de vigilancia y control puesto en marcha por la Consejería de Agricultura en Castilla y León.
Su importancia económica está directamente vinculada a la alta morbilidad. La enfermedad conlleva un importante descenso productivo ligado a la reducción de la producción láctea, abortos, etc. De igual forma, es significativo el coste en las medidas profilácticas y curativas, así como en el diagnóstico, además de la correlación directa con la calidad de la leche.
En cuanto a las barreras comerciales, como explican desde la Dirección General de Producción Agropecuaria, se trata de una enfermedad que está incluida en el grupo de enfermedades que la Organización Mundial de Sanidad Animal considera de declaración obligatoria. Sobre el comercio de animales en el seno de la Unión Europea, este queda supeditado al cumplimiento de determinados requisitos.
El programa ya está en marcha, en primer lugar, en una fase divulgativa para dar a conocer al sector las ventajas de esta iniciativa, que es voluntaria. La Consejería reconoce que ya han recibido más de 50 solicitudes de adhesión al programa regional desde la primera jornada informativa celebrada en Ávila, el pasado 21 de marzo. A lo largo del mes de mayo están programadas nuevas convocatorias en distintas provincias para difundir el programa entre los ganaderos. La Junta espera que la aceptación sea la misma que han obtenido en la primera provincia visitada.
En principio, no hay plazos concretos, sino que la intención de la Junta es comenzar a trabajar «de la mano del sector ganadero de pequeños rumiantes» y aprovechar el impulso de la Plataforma de Competitividad del sector ovino y caprino para ofrecer esta herramienta diagnóstica gratuita. Un instrumento que, según la Dirección de Producción Agropecuaria, permitirá al sector «avanzar en productividad y posicionarse en ventaja competitiva con respecto de las regiones productoras que carecen de él».
Los estudios previos realizados en Castilla y León para analizar el abordaje de este programa pionero confirman la presencia de agalaxia contagiosa por diferentes métodos diagnósticos en un 11, 28% de las explotaciones analizadas, de un total de 200 explotaciones de ovino y caprino de aptitud láctea. La Junta y el sector reconocen que la afectación es mayor, por eso se ha puesto en marcha este plan de control.
La adhesión al programa regional se puede realizar de forma individual o por agrupaciones de ganaderos, cooperativas, o asociaciones ganaderas, entre otros, con las que se están manteniendo contactos periódicos desde hace un mes. La intención de la administración autonómica es atender todas las solicitudes que se produzcan. Una vez se confirmen las adhesiones, la Consejería organizará las actuaciones sanitarias y la comunicación de resultados.
Estos resultados tienen una primera utilidad para el ganadero, ya que le permitirá abordar la lucha frente a la enfermedad de una forma racional, gestionando los posibles tratamientos y/o vacunaciones con mayor conocimiento sobre la realidad de la patología del rebaño. Asimismo, las explotaciones integradas serán consideradas de un «estatus superior» de cara a las exportaciones de productos (principalmente leche). El Ministerio de Agricultura ha eximido de la certificación requerida para exportar productos, respecto a esta enfermedad, a las explotaciones sometidas a vigilancia oficial.
Una vez realizados los muestreos y en función de los resultados analíticos obtenidos, el jefe de la sección de sanidad y producción animal de cada provincia concederá a cada explotación ganadera la correspondiente calificación sanitaria.
Los animales con diagnóstico positivo podrán permanecer en la explotación, pero deberán ser enviados directamente al matadero al final de su vida productiva. El ganadero puede decidir sacrificar voluntariamente los animales positivos, percibiendo indemnización según el informe que emita la Dirección General de Producción Agropecuaria que valorará la gravedad de difusión de la enfermedad.
En cuanto la incorporación de animales foráneos, solo se podrán incorporar aquellos procedentes de explotaciones incluidas en el programa o que hayan realizado pruebas análogas al mismo. La enfermedad se puede reconocer clínicamente por una temperatura elevada, inapetencia, alteraciones en la consistencia de la leche en ovejas y cabras productoras, con descenso y desaparición de la producción láctea, cojera, y en algunos animales, queraconjuntivitis. Las hembras gestantes pueden abortar.