SALAMANCA. LOS PAPELES SECRETOS DE LA CIA EN CASTILLA Y LEÓN
La Agencia vio en la dimisión del rector en 1971 un aviso de disidencia universitaria
Destacó que la salida de Conde y gran parte de la cúpula de la USALfue por el malestar con el Ministerio
-EL MUNDO
La Compañía estadounidense estuvo muy al tanto de los gestos de disidencia al Régimen franquista en los años 1970-1975. Y sobre todo al caché de los protagonistas. Éstos daban fe como nadie de que la revuelta iba en serio. Por ello, no pasó por alto la dimisión que protagonizó el rector de la Universidad de Salamanca (USAL), Felipe Lucena Conde, en septiembre de 1972.
Este catedrático de Química Analítica que, tras dimitir, ocupó el cargo de director general de Universidades en 1974, abandonó la USALtras una cadena de encontronazos con el entonces ministro de Educación y Ciencia, José Luis Villar Palasí. El gran choque se produjo cuando el Ministerio decidió crear la Universidad de Extremadura, entre un paquete de seis nuevos centros, por acuerdo del Consejo de Ministros del 5 de noviembre de 1971. La postura de Lucena, que era coincidente con la de la mayoría los claustrales salmantinos, era contraria a crear nuevos centros sin previa potenciación de los ya existentes.
El plante de la USAL fue más lejos y hasta su Junta de Gobierno, en fecha de 30 noviembre, aprobó un voto de censura contra la política universitaria de Villar Palasí. La suerte de Lucena estaba echada. Y más aún cuando, especialmente, la Facultad de Filosofía y Letras no paraba de acumular huelgas. Con Lucena también dimitieron casi todos los miembros de la Junta de Gobierno, entre ellos Francisco Tomás y Valiente, vicedecano de Derecho.
Cable sobre Tarancón
Esta sacudida fue cazada al vuelo por las antenas de la CIAen Castilla y León. «El Gobierno toma medidas severas para establecer control sobre las universidades», advierte un cable de los espías de noviembre de 1972. El contraataque era «no solo expulsar a los cabecillas estudiantiles, sino también a docentes responsables de enseñanza subversiva. Pero estas acciones únicamente provocaron que los rectores y altos cargos de las universidades de Madrid, Salamanca y Valencia dimitieran en septiembre», avisó.
Tres años después, el 9 de mayo de 1975, los espías informaron de las presencia del cardenal rojo Enrique Tarancón en un simposio en Salamanca en el que abogó por una Iglesia «no identificada con el Gobierno de Franco» y promotora de «cambios en la sociedad».