El acusado de matar a un joven de Las Navas del Marqués se declara culpable
Fiscalía y acusación particular piden un delito de asesinato, con 19 y 25 años de prisión respectivamente
El acusado de la muerte del joven de Las Navas del Marqués Sergio Martín en marzo de 2015 dio hoy un vuelco al caso en el primer día de juicio al declararse por sorpresa culpable. Esta situación deja para el olvido la calificación inicial de la defensa, que pedía la libre absolución y que poco después explicaba, tras la admisión de F.J.G.O., que pretenderá demostrar durante el juicio que se trató de un homicidio y no un asesinato.
Por su parte, la Fiscalía mantiene la petición de un delito consumado de asesinato, por lo que pide 19 años de prisión, la prohibición de acercarse a la familia cinco años después de cumplir la pena y una indemnización de 200.000 euros. En el caso de la acusación particular añade el agravante de ensañamiento y eleva la petición a 25 años de cárcel, diez años de alejamiento y 450.000 euros de indemnización para los padres y la hermana del fallecido.
En las conclusiones provisionales, la Fiscalía explicó sus deducciones sobre lo sucedido el 17 de marzo de 2015, empezando cuando el acusado se hallaba en las inmediaciones del polideportivo de Las Navas del Marqués junto a otras personas y allí llegó Sergio Martín, en compañía de Florentina (conocida por Flor) y otras personas. Entonces, Sergio estaba comenzando una relación sentimental con Flor, quien había terminado recientemente su relación afectiva con el acusado.
Sin embargo, en palabras del fiscal, el acusado se negaba a aceptar la nueva relación y esto provoco un "resentimiento" que se agravó, señaló, por comentarios despectivos del fallecido hacia la chica. Esto llevó, dijo la Fiscalía, a que naciera el propósito de acabar con la vida de Sergio.
Por ello, cuando se produjo el encuentro, el acusado invitó a Sergio a subir a su vehículo para que pudieran hablar sobre la relación y, al parecer, también sobre unos perros. En el mismo vehículo subieron hasta una explotación ganadera de la familia del acusado, con la excusa de mostrarle los perros y hablar del tema que les afectaba, un lugar aislado y sin iluminación, señaló la Fiscalía. Una vez en el lugar, el acusado cogió un objeto contundente que no ha sido encontrado y atacó a Sergio, propinándole una serie «de fuertes golpes» y finalizar asfixiando a la víctima.
Aunque en un primer momento se marchó, volvería después al lugar de los hechos para ocultar el cuerpo, arrastrándole y cavando una tumba, además de rociar el cuerpo con gasolina y prenderle fuego, tapándole posteriormente y haciendo una hoguera para quemar la cazadora de Sergio.
Versión de la Fiscalía refrendada
Esta versión de la Fiscalía fue refrendada parcialmente por el acusado que sólo respondió a preguntas de su defensa y aceptó que fue con Sergio en su coche para hablar sobre la relación con Flor y porque compartían su afición a los perros, pero nunca con la intención de matarle. Fueron a la finca precisamente, aseguró para ver esos perros, pero allí se inició una discusión porque Sergio insistió, como antes lo había hecho por mensajes, en ofender a su ex pareja, señaló el acusado.
«Me puse nervioso, no sé que pasó, le di un golpe, perdí la cabeza. Le di y cayó al suelo. Yo me asuste y me fui al pueblo», dijo A preguntas de su abogada, explicó que fueron de día, por lo que no pretendía aprovechar la escasez de luz para ningún acto y incidió en que el primer golpe se lo dio de frente y no de espaldas.
No confesó antes ( en el juicio se señaló que había cambiado las versiones con anterioridad) porque tenía miedo por él y su familia, insistió. Reconoció también que por la noche no podía dormir y al recibir mensajes de que Sergio no aparecía volvió al lugar y Sergio estaba muerto e intentó ocultarlo. Sí que señaló que no pretendió prenderle fuego sino que al quemar sus guantes el fuego se extendió y echó tierra encima para que el cuerpo no siguiera prendiendo.
También insistió en que nunca había amenazado con anterior a Sergio y afirmó que estaba arrepentido de lo sucedido y pidió perdón «a la familia de Sergio, a sus amigos y a mi familia». Estas declaraciones las hizo el acusado ante el jurado popular que este mismo jueves por la mañana se había constituido para este caso, que se juzga en la Audiencia Provincial de Ávila.
Este jurado también pudo escuchar el relato de la Fiscalía que, además de contar lo sucedido, incidió en las pruebas que se presentarán en los próximos días tanto testificales como de especialistas y que, por ejemplo, podrán demostrar que los dos teléfonos estaban en el lugar de los hechos cuando sucedieron. También explicó que se trata de un asesinato y no un homicidio porque hay alevosía ya que se produjo un «ataque inesperado» y Sergio «no pudo prepararse para la defensa», además del agravante de aprovecharse de las circunstancias, un lugar sin poblar y sin iluminación.
La acusación ve enseñamiento
Por su parte, la acusación particular aceptó el relato de la Fiscalía y añadió el ensañamiento porque afirma que se intentó infringir «el mayor daño posible a la víctima», un «dolor añadido». En cuanto a la defensa,se aseguró que «estamos ante un hecho terrible, la muerte de una persona» y más que «la haya matado otra». Pero dijo que no hay que buscar «venganza» sino una «sentencia justa».
El acusado, aseguró, «viene a confesar los hechos, contar la verdad, pedir perdón y asumir su responsabilidad» y esto hay que «tenerlo en cuenta». «Esto no significa que el juicio esté resuelto sino que hay que decidir si es un «homicidio o un asesinato».
Por ello, consideró que F.J.G.O es «un chico tranquilo, noble, trabajador, emprendedor, que también tiene padres, un hermano y amigos». «Ha cometido un hecho terrible pero no es un ser despiadado ni frío» y negó que ideara ningún plan ni que hubiera premeditación. «No lo había amenazado nunca», afirmó.
«No tenía ánimo claro de matar (...) no atacó a traición ni se ensañó con él», explicó, y además señaló que fueron a la nave «para ver los perros no porque era el lugar idóneo para acabar con la vida de Sergio». El fallecimiento «es un error terrible por un estado de ánimo alterado, un arrebato que anuló su voluntad» y es por eso que «se arrepiente, va a pedir perdón», concluyó la defensa.