Viña Alondra se ‘lanza’ al agua por un crianza
La bodega abulense sumergirá 250 botellas en el embalse ‘Las Cogotas’, a 20 metros

Miembros de la bodega ‘Viña Alondra’ durante una de las pruebas para sumergir uno de sus vinos.-EL MUNDO
La bodega Viña Alondra, puesta en marcha hace siete años en el municipio abulense de Langa (526 habitantes), pondrá en marcha este domingo una iniciativa pionera en el mundo para lograr la «Crianza especial» de uno de sus vinos, sumergido a 20 metros de profundidad en el embalse de ‘Las Cogotas’, a las afueras de la capital. Serán 250 botellas.
Se trata de la primera vez que este tipo de experiencias se lleva a cabo en agua dulce, según asegura el viticultor y copropietario de la bodega, Enrique Castelló, quien se muestra ilusionado con este proyecto que se basa en los «vinos accidentales» que elaboraban sus antepasados. De esta forma se refiere a los vinos que su abuelo o su padre se llevaban al huerto en verano y lo sumergían en el pozo para poderlo beber fresco; sin embargo, algunas botellas caían de forma accidental al pozo y, hasta que no pasaba medio año y el pozo se limpiaba, no se podían recuperar esas botellas. La conclusión entre quienes lo probaban seis meses después era que ese vino había mejorado con el paso del tiempo sumergido en el agua.
Con el objetivo de recuperar esa experiencia con sus vinos, esta pequeña bodega que cuenta con 2,5 hectáreas de tempranillo y 0,3 de garnacha en Langa, pretende hacer lo mismo que sus antepasados para tratar de mejorar en calidad. «Esperamos obtener un vino que se parezca a aquellos vinos que siempre agradaron», explica Castelló, después de recordar que este paso se producirá después de permanecer durante un año en barricas de roble francés.
Para ello, y después de tres años de experimentos con la ayuda de la Universidad Católica de Ávila (UCAV), los responsables de esta bodega familia acudirán en la mañana de este domingo hasta el embalse de ‘Las Cogotas’ con el objetivo de introducir 250 botellas de vino de crianza a 20 metros de profundidad.
Los encargados de hacerlo serán siete buzos experimentados, que trasladarán las botellas en diez jaulas adaptadas para ello.
Durante los seis meses siguientes permanecerán controladas en las aguas de este pantano situado en las proximidades de Ávila y para cuyo uso han tenido que contar con el permiso de la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD).
No obstante, hasta decidir el lugar adecuado para este experimento, los responsables de la bodega han visitado las aguas del Duero, del Adaja e incluso han viajado hasta la zona zamorana de Sanabria, para finalmente concluir que el punto perfecto estaba casi al lado de casa.
Según señala Enrique Castelló, ‘Las Cogotas’ cumple con las cinco condiciones que se requerían para el trabajo: presión atmosférica –1.030 metros de altura–; humedad; oscuridad –a 3 metros de profundidad apenas se ve por la gran cantidad de materia orgánica–; silencio y temperatura –12 grados–.
Con todos estos parámetros, todo está listo para que dentro de tres días este embalse que riega los campos de la comarca de La Moraña, al norte de la provincia, albergue en su interior un pequeño tesoro que podría descubrir una nueva forma de elaborar vinos de calidad.
En la actualidad, esta bodega saca al mercado en torno a 1.500 botellas de crianza y unas 8.000 de joven, así como otras 2.000 de rosado, a las que se suman otras 1.500 de blanco semi-dulce, en el municipio vallisoletano de La Seca.
Amparados por la denominación Vinos de la Tierra de Castilla y León, estos vinos son vendidos en fundamentalmente en Madrid, Toledo, Segovia y Ávila. Además, son exportados a Alemania, Bélgica, México y Francia.