Sáez culpa a ciudadanía, políticos y sindicatos de poner trabas a la Sanidad

Sostiene que la financiación es indispensable para su sostenibilidad

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ICAL

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El consejero de Sanidad, Antonio María Sáez Aguado, considera que la mejora del Sistema Nacional de Salud (SNS) tiene «tres enemigos» que son «los políticos, los sindicatos y los ciudadanos», que, según dijo, «también son responsables de su salud y sus cuidados», informa Ical.

A su juicio, la necesidad de introducir mejoras en el sistema sanitario se encuentra, además, con otras trabas que van desde un exceso de descentralización hasta un mal sistema de financiación de las comunidades autónomas que hace que, en el caso de Castilla y León, la propia Junta tenga que aportar cada año «450 millones» de sus propios recursos para mantener la sanidad, la educación y los servicios sociales de la región.

Sáez Aguado hizo estas declaraciones en Madrid en el transcurso de su intervención en el foro organizado por la Fundación Economía y Salud que trata de analizar posibles medidas que gatranticen la sostenibildad y un mejor funcionamiento del sistema sanitario español. El consejero explicó que los políticos suponen el primer «enemigo» para la mejora del sistema porque «no somos capaces de ponernos de acuerdo en un pacto sanitario» a pesar de que, a su juicio, existen «muy pocas diferencias» entre los problemas que afrontan los distintos servicios de salud de las comunidades autónomas. A modo de ejemplo afirmó que más allá del color político de un ejecutivo, «si se cierran camas en verano la oposición lo critica» sin evaluar realmente la medida.

A su juicio el segundo «enemigo» al que se enfrenta para mejorar la sanidad son «los sindicatos» que «confunden muchas cosas» y que tienen un «peso excesivo» dentro del propio sistema. Un peso que, reconoció, les han dado los propios políticos que en ocasiones aprueban normas contra ellos mismos para ser «garantistas y quedar bien».

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Y el tercer «enemigo» son, según su argumento, los propios «ciudadanos, con perdón porque decir esto es muy políticamente incorrecto». Así añadió que cada persona «también es responsable de su salud y sus cuidados» en un contexto «que seguramente deriva de las circunstancias políticas» en el que existe una «hipercrítica» hacia el sistema y una «reclamación de una atención muy exigente, muy inmediata, accesible, cercana, etc». Además cree que los ejemplos puntuales que se hacen públicos «perjudican» la imagen del sistema sanitario.