La obra del HUBU continuó adelante por la "estabilidad" de la constructora
El director de la compañía considera que los modificados, pese a ser “absolutamente necesarios”, fueron “tremendamente negativos” para su empresa

El director de OHL, Rafael Martín de Nicolás, comparece ante la Comisión de Investigación del Hospital de Burgos-ICAL
El director de OHL (Obrascón Huarte Laín), Rafael Martín de Nicolás, aseguró hoy que la obra del Hospital Universitario de Burgos (HUBU) continuó adelante por la "estabilidad" que dio la propia constructora, al ser un “pilar fundamental”, en un momento en que hubo dudas por parte de los bancos ante un riesgo financiero por la ampliación de los plazos para la finalización de la infraestructura sanitaria. Durante su comparecencia en la Comisión de Investigación de las Cortes, el ejecutivo de la compañía destacó que el “servicio al cliente y la reputación” de OHL están “por encima de todo”.
La respuesta de Martín de Nicolás se produjo cuando algunos de los parlamentarios de la comisión como la procuradora de Podemos, Laura Domínguez, dudó de la credibilidad de la empresa. “Somos muy celosos de la reputación de nuestra compañía, tanto que podemos poner en riesgo nuestra capacidad económica”, rubricó. No en vano, recordó, según declaraciones recogidas por la Agencia Ical, que OHL solo representaba el 35 por ciento de la UTE (Unión Temporal de Empresas) constructora y rondaba el 20 por ciento en el conjunto de la sociedad concesionaria.
El director de la constructora confesó que toda la “problemática” de los modificados que sufrió el proyecto del hospital de Burgos, de los que dijo eran “abasolutamente necesarios”, generó “inconvenientes” y fue “tremendamente negativa” para OHL. Y es que apuntó que la “situación ideal” para una compañía en un modelo de concesión de obra pública es que no haya modificados ni incidencias “imprevisibles” en el contrato. Tanto que afirmó que la constructora “sufrió” estos retrasos al trabajar de forma “ineficiente”.
Pero, “desgraciadamente”, añadió, el contrato cuenta con tres partes que son la concesionaria, la constructora y los bancos. Precisó que esta situación motiva que cualquier incremento presupuestario obliga a modificar los aspectos financieros. “Las entidades bancarias pueden impedir la disponibilidad financiera, como ocurrió en algunos momentos durante la obra del HUBU”, aseveró.
12 meses de adelanto
Además, destacó la “buena fe” de la concesionaria que “mitigó” esos retrasos, al tratar de realizar la máxima obra posible mientras la Junta de Castilla y León solucionaba esas indefiniciones. Tanto que, manifestó que la “implementación de medios extraordinarios” de la constructora permitió acelerar la obra y ahorrar 12 meses a la hora de finalizar el HUBU.
Martín de Nicolás justificó los modificados aprobados por la administración. En el caso del modificado 0, que significó el cambio de ubicación de los edificios del hospital, fue detectado por los técnicos de OHL con el movimiento de tierras que comprobaron la inestabilidad del terreno a raíz de unas lluvias que provocó un deslizamiento de la ladera. “En una obra como un hospital no hay margen y la infraestructura debe tener unos estándares de seguridad al cien por cien para evitar problemas a medio y largo plazo”, declaró.
Una decisión que calificó de acertada para solucionar aspectos de índole estructural pero que, además, fue “muy bien” desde el punto de vista económico al no suponer incrementos. También, consideró que la fachada del complejo hospitalario ganó en “vistosidad” que no estaba recogida en el proyecto inicial y hubo una mejor accesibilidad al centro.
En cuanto a los modificados 1 y 2, el director de OHL apuntó que estuvieron relacionados para ajustarse a la normativa sanitaria que es muy alta. “Un hospital puede quedarse obsoleto en cinco años y la administración tiene la obligación de adaptar el proyecto a la normativa y a las necesidades reales”, explicó. Unos modificados que, por ejemplo, permitieron aumentar un 34 por ciento la superficie destinada al público. “Supuso un incremento económico porque se hacía más obra”, aseveró. Lo mismo, apuntó, en el caso de la mejora del equipamiento.
Al hablar de modificados, Martín de Nicolás advirtió a los miembros de la Comisión que es un término que suele utilizarse de forma peyorativa cuando es un asunto que está recogido en la Ley de Contratos Públicos, “siempre y cuando se hagan por interés público y de la administración o por cuestiones sobrevenidas”.
El procurador de Ciudadanos (C's), Manuel Mitadiel, consideró que la “experiencia” en este tipo de obras es presentar una oferta a la baja para lograr el contrato, conscientes de que el adjudicatario recuperará parte del beneficio con los modificados. “Los proyectos de la administración tienen muchos déficits y están sujetos a modificados”, lamentó.
En el mismo sentido se pronunció Mercedes Martín, del PSOE, quien expuso que la percepción, “desde el inicio”, era que la construcción del HUBU suponía un “negocio” con los modificados y los reequilibrios, más allá del interés público para la ciudadanía burgalesa. Opinó que hubo un “acuerdo previo” en la adjudicación del contrato porque el coste del hospital de Burgos pasó de 1.010 a 1.667 millones de euros. Una desviación que, a su juicio, es “hipotecar” el futuro de la sanidad burgalesa.
Amplia experiencia
Preguntado por la experiencia que atesora OHL en la construcción de hospitales, el director de la empresa citó la edificación de complejos como Arganda del Rey, Rey Juan Carlos, Collado Villalba y La Paz (Madrid), Cartagena y Gran Canaria, entre otros en España. También han construido infraestructuras sanitarias en Quatar y Canadá. “Somos una empresa líder en el mundo hospitalario y, posiblemente, seamos la compañía que ha construido más hospitales”, añadió. Tanto que expuso que OHL tiene un ratio de construcción de hospitales de 1.000 metros cuadrados al día durante los últimos 10 años. En el caso de Burgos, se presentó a la licitación junto a empresas locales, con un mejor conocimiento del terreno y como aliados para presentar la mejor oferta posible, conscientes de la alta competencia en el sector.
Ante las dudas de los portavoces del PSOE y de Podemos en la comisión del HUBU, Martín de Nicolás expuso que el hospital de Burgos es uno de los complejos “mejor realizados” y con una calidad “excepcional”, por encima de la media en este tipo de dotaciones. En todo caso, apuntó que las calidades vienen recogidas en el proyecto y la constructora es la encargada de llevarlas a cabo. Recordó que las deficiencias e incidencias detectadas en el edificio están en el 0,8 por mil, lo que se traduce en la buena percepción y la receptividad de sus usuarios.
Falta de rentabilidad
En respuesta a Ángel Ibáñez, del Partido Popular, el director de la constructora concluyó que el HUBU es una infraestructura “de éxito” desde el punto de vista constructivo, del modelo, los plazos para su puesta en servicio y la gestión actual. Un éxito que contrastó con la falta de rentabilidad económica de la concesionaria y que ha llegado a que la sociedad haya interpuesto varios contenciosos administrativos.
“Existe un enriquecimiento injusto de la administración por las interpretaciones del pliego que provoca un perjuicio a la concesionaria”, manifestó. Tanto que habló que la rentabilidad estimada del 7 por ciento anual está, en la actualidad, en el 0 por ciento o incluso por debajo. “La concesionaria tiene la razón y la administración la fuerza”, precisó.
El procurador del Grupo Mixto, José Sarrión (IU), preguntó por la falta de penalizaciones de la Junta por los retrasos de la obra desde el inicio de la construcción, en concreto desde el mes 5. El compareciente respondió que las penalizaciones se producen por una falta de ejecución o mala ejecución pero no por causas imputadas a la administración.