Cultura
Arte contra la monotonía del pueblo
El palacio provincial expone una selección de 173 obras realizadas en las aulas de manualidades de la Diputación, que cumplen 25 años repartidas por más de 150 localidades
El palacio provincial de Segovia acoge hasta el próximo 2 de junio la exposición que pone el broche a la temporada de las aulas de manualidades de la Diputación, que cumplen 25 años repartidas por más de 150 pequeñas localidades donde sus vecinos llenan de arte el tiempo de ocio. De ello dan fe María de los Santos Sáez y Jesusa Martín, quienes imparten distintas técnicas desde el día en que se creó este remedio cultural y social contra la monotonía de las localidades más despobladas de la provincia.
Las dos monitoras, acompañadas por dos técnicos de intervención comunitaria que también iniciaron este proyecto en 1990, compartieron con el presidente de la Diputación, Francisco Vázquez, y el diputado de Asuntos Sociales y Deportes, Miguel Ángel de Vicente, la inauguración de esta nueva muestra en el patio de columnas del palacio provincial. Allí puede contemplarse una selección de 173 obras de todo tipo, desde un pequeño armario restaurado para vestidos de muñecas hasta baúles, mesas, relojes, cuadros o una antigua radio decorada con una impecable profesionalidad; artesanía en cristal, madera u otros materiales y, sobre todo, mucha dedicación en cada pieza.
Son los frutos más destacados de la labor realizada por los 1.257 alumnos de las aulas de manualidades celebradas esta temporada en 157 municipios de la provincia, con la ayuda de 22 monitores y repartidos en 177 grupos que se reunieron dos horas por semana. Después está el trabajo que cada cual desarrolla en casa y así al final, aunque sea indirectamente, en las aulas acaban participando las respectivas familias de los artistas: las mujeres son mayoría y “los hombres no se atreven tanto”, apuntó Jesusa Martín, pero acaban colaborando.
La exposición de este año es además “especial” porque, como recordó Vázquez, lleva aparejada un concurso con premios para los autores, grupos y monitores de las obras que reciban más votos de los visitantes. El presidente de la Diputación aprovechó además para agradecer la dedicación de los 22 monitores que hacen posible esta iniciativa abierta a la participación de cualquier vecino de los pueblos participantes.
Una labor que para la monitora María de los Santos Sáez, vecina de Martín Muñoz de las Posadas, es prácticamente una afición remunerada: “Suele decirse ‘búscate un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar nunca más’, y eso es lo que me ha pasado a mí, porque los 25 años que llevo se me han hecho muy cortitos”, destacó.
“He recorrido muchos pueblos de la provincia, en invierno con frío, en verano con calor, y en todos ellos me han tratado tan bien, con tanto cariño, me han mimado tanto, que no tengo palabras para agradecerlo”, valoró, visiblemente emocionada. “Sólo quiero dar las gracias a todos y decirles a mis alumnos, a mis alumnas y a esta casa que los llevo en mi corazón”.
Jesusa Martín, de Barbolla, sí lleva la cuenta de las localidades que ha recorrido como monitora este año, 58 de la zona de Sepúlveda y la sierra de Ayllón. “Hemos tratado de enseñar lo que sabemos y a mis alumnas les suelo decir que esto no es trabajo, sino pasar un rato con ellas y enseñarles lo que sé, y con eso me quedo muy satisfecha”.
“Los hombres no se atreven”
Martín resaltó que en estos 25 años ha dado clases a unas cuantas generaciones y principalmente mujeres, abuelas, madres y también nietas dispuestas a mantener viva la tradición artesana. “Este año ha habido algún hombre más pero no se atreven, antes iban más”, reseñó. “Pero las señoras les mandan cosas en casa, hacemos mucho reciclado de muebles y les encargan moverlos, o si no lija esto, córtalo… sobre todo entre la gente jubilada”.
Aunque entre el alumnado no sólo está la tercera edad: “Cuando las abuelas ya no pueden se quedan con los nietos y vienen las hijas”, relató la veterana monitora de Barbolla. “Por lo menos un día a la semana las señoras van y además se encuentran entre ellas”, crece la convivencia en los pueblos más pequeños de la provincia y también el arte, ahora a disposición de quienes quieran disfrutarlo en el patio de columnas del palacio de la Diputación.