CONVERSACIONES POLÍTICAS CON LUIS FUENTES

«Castilla y León es la prueba de que no hay que tener miedo a gobiernos de coalición»

Luis Fuentes se muestra convencido de que el pacto de gobierno entre Partido Popular y Ciudadanos llegará hasta 2023: «Cuando firmamos acuerdos es para cumplirlos siempre»

Pablo Lago y Luis Fuentes, en un momento del Club de Prensa de El Mundo de Castilla y León.-P. REQUEJO /PHOTOGENIC

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Mar Peláez

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Castilla y León es la prueba de que «no hay que tener miedo a un gobierno de coalición». Así de convencido se mostró ayer el presidente de las Cortes de Castilla y León, Luis Fuentes, quien defendió que el «matrimonio reciente» entre el Partido Popular y Ciudadanos en la Comunidad camina «magníficamente bien» y está «cogiendo velocidad de crucero».

Y lo está haciendo a base de «comunicación» entre los dos grupos. «Poco a poco están llegando a tener confianza», en referencia al número uno y dos del Ejecutivo autónomico, el presidente, Alfonso Fernández Mañueco, y su vicepresidente, Francisco Igea. «Lo ideal es ir al unísono en todas las decisiones»; que sea un solo gobierno y no dos grupos», recomendó.

Lo dijo mirando al auditorio, y poniendo como ejemplo de ese ‘matrimonio bien avenido’ que entre los asistentes a su intervención se encontrara el propio presidente de la Junta, y el consejero popular de Agricultura, Jesús Julio Carnero, entre otros altos cargos del Partido Popular.

Con esos mimbres, Fuentes afirmó estar «absolutamente convencido de que el pacto llegará hasta 2023». «Cuando firmamos acuerdos es para cumplir siempre», apostilló durante el foro de debate, organizado por EL MUNDO DE CASTILLA Y LEÓN, bajo el epígrafe Conversaciones políticas con... Luis Fuentes.

De cara al futuro más inmediato, el que se resolverá el 10 de noviembre, con la celebración de un nuevo proceso electoral en España, Fuentes, sin «bola de cristal», se atrevió a afirmar que su partido repetirá los ocho diputados por Castilla y León que consiguió en la anterior cita electoral.

No expresó ningún atisbo de dudas de que los castellanos y leoneses «sabran valorar la labor» que está desempeñando su formación desde que entró en el Gobierno de la Junta y la «demostración de que existe otra forma de gobernar».

Y si no tiene dudas del resultado que obtendrán a nivel autonómico, tampoco nacional. «No somos un partido emergente, sino uno ya asentado», subrayó, antes de pronunciar en voz alta que Ciudadanos «sale a por todas» de cara a la próxima cita electoral del 10 de noviembre. Su intención, o así al menos lo dijo Fuentes, es «proponer un gobierno serio y responsable», «limpio y real», capaz de «agarrar el toro por los cuernos» para «acometer reformas» que frenen los «importantes nubarrones» que se avecinan con el Brexit y con el anuncio de que Estados Unidos subirá los aranceles.

Aprovechó para cargar contra el presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, al que acusó de ser el «único responsable», por «cuestiones personalistas», de la repetición de las elecciones. «Sánchez lo tenía decidido desde la misma noche del día 28 de abril, pero ha preferido marear la perdiz», sostuvo.

A su juicio, la población ha visto «que el gran responsable de tener que volver a las urnas» es Sánchez, por lo que el día 10 de noviembre «castigarán a un PSOE que ha sido incapaz de llegar a un acuerdo».

Máxime cuando, según rememoró, el presidente nacional de Ciudadanos, Albert Rivera, ofreció a Sánchez una propuesta «generosa, en el último minuto del partido, para alcanzar un acuerdo, llevado por una cuestión de «responsabilidad política» y por una «cuestión de Estado», que fue rechazada por el presidente del Gobierno en funciones.

Fuentes, en cambio, se mostró personalmente sin miedo a negociar y a llegar a pactos. De hecho, la segunda máxima autoridad de la Comunidad afirmó: «No me incomoda llegar a acuerdos; vengo del mundo de la empresa y me he enfrentado a negociaciones muy duras». Se siente, como expresó, «un árbitro».

En el ámbito nacional, habló de acuerdos ‘a posteriori’ con el Partido Popular, nunca antes de los comicios, en clara referencia a la negativa de Ciudadanos de adherirse a la marca España Suma». Parafraseando a su líder nacional, Albert Rivera, manifestó que «España suma, pero la corrupción resta». Y añadió: «No hemos venido a blanquear con la misma marca a otros partidos».

Negó que se sintiera incómodo con un hipotético pacto con Vox, si bien no pasó por alto que un punto les separa: la formación de Santiago Abascal «quiere volver en algunos asuntos al preconstitucionalismo».

El máximo responsable de las Cortes defendió la fórmula de acuerdo que ha permitido a la formación naranja ostentar la Alcaldía de Palencia y la Presidencia de la Diputación de Zamora a pesar de ser una fuerza con sólo tres concejales en el Consistorio palentino y un diputado provincial en Zamora.

«Ni gobernamos un ayuntamiento con tres concejales ni una diputación con un diputado, estamos en un equipo de gobierno», recalcó el presidente de las Cortes, quien destacó «la impronta absolutamente nueva» que ambos dirigentes han aportado a la política.

De puertas adentro, Fuentes negó que su partido se deshaga. Al parecer, el abandono de los números dos y tres de la candidatura de Ciudadanos al Senado por la provincia de Valladolid, Jesús San José y Pablo Pombo, por considerar que el partido «va a la deriva nacional y autonómica», no parece intranquilizarle.

«No ponemos una pistola a nadie y quien no esté cómodo, puede salir de la ejecutiva o ejercer otras responsabilidades en el partido», afirmó, al tiempo que añadía: «Cada uno tiene su opinión, la gente debate de forma sosegada y luego se vota», sostuvo, mientras expresaba de forma gráfica que en Ciudadanos «hay puertas para entrar y puertas para salir». «Somos un partido liberal y plural, y aceptamos a mucha gente».

Eso sí, lamentó que «haya gente que «no acepta» que una vez expresadas todas las opiniones en el seno del partido, se alcancen unas conclusiones y prefieran «airear después sus propuestas haciendo creer que hay división».

En este sentido, recordó que el programa con el que su formación concurrirá a las elecciones generales del próximo 10 de noviembre es «exactamente el mismo» que llevó a las del 28 de abril; el mismo con el que «se presentaron San José y Pombo bajo estas siglas».

Ninguno de esos dos nombres fueron pronunciados ayer ante el auditorio, pero sí el de Silvia Clemente y sus aspiraciones de reengancharse con Ciudadanos a la vida política tras abandonarla por el ‘pucherazo’ ocurrido en las primarias de la formación naranja e incluso de formar un nuevo partido al estilo de ‘Teruel Existe’ para defender las zonas rurales y la España vaciada

El presidente de las Cortes no desveló si Clemente tiene o no ‘hueco’ en Ciudadanos. Se limitó a recordar que la que fuera presidenta de las Cortes por el PP y aspirante a ser la candidata a presidir la Junta por Ciudadanos «en vez de «quedarse y seguir trabajando», decidió «apartarse» hasta ahora, que «ha salido» a hacer unas declaraciones para ofrecerse a Ciudadanos.

«Tiene derecho», del mismo modo que tiene derecho a «encabezar un nuevo partido», aclaró. «Si decide volver a la política, tendrá que tomar la decisión que considere oportuna», expuso.

En relación a las posibles responsabilidades legales que puedan derivarse de estas irregularidades, Fuentes manifestó que la investigación «está en manos de la Justicia». «Y todos sabemos cuáles son sus tiempos», subrayó.

Volvió a reiterar que Cs está a su disposición para brindarle «cualquier información que necesite» y recuperó la lectura, ya repetida en innumerables ocasiones, de que «en un ejercicio de transparencia inédito» en un partido político «las irregularidades en las Primarias «se solucionaron en 24 horas». Ante eso, Fuentes afirmó que sus afiliados «deben sentirse «orgullosos».

En clave política, pero también en clave económica habló Fuentes. Entre las preguntas se coló en el foro, organizado por este periódico, la reversión a las 35 horas de la jornada laboral de los funcionarios –asunto que mantiene enfrentados de forma directa al Ejecutivo autonómico y a los empleados públicos–.

Consciente de que es un tema «complejo», pidió «paciencia». Expresó su convencimiento de que «se va a conseguir y todo se reconducirá», ya que, como sentenció: «Es de justicia recuperar esos derechos». En ese punto, recordó que el programa electoral de Ciudadanos ya incluía la reducción de esa jornada laboral, aunque con una «coletilla»: «cuando se pudiera».

Es «complejo» porque, entre otras razones, se precisa una «financiación que Sánchez negó, al asegurar que no era posible adelantar las entregas a cuenta a las autonomías. Y, en este sentido, reclamó que el Gobierno se siente a negociar con las comunidades autónomas una «financiación real y justa» que les permita prestar los servicios con garantías. Es urgente, ya que, según calculó, hay comunidades, como la castellana y leonesa, que está «infrafinanciada en, al menos, 400 millones de euros».

Abogó por una bajada de impuestos para «no abrasar a los ciudadanos» y que «el dinero esté en el bolsillo de los españoles», por eliminar el impuesto de sucesiones –«el impuesto de la muerte»–, por una mayor eficiencia en el gasto y por reclamar al Gobierno y a las autonomías una «armonización fiscal» para que «no haya ciudadanos de primera y de segunda.

Puso como ejemplo, el cupo vasco, al que llegó a llamar el «cuponazo vasco» y del que sentenció que «es inaceptable», si bien, más adelante en su intervención, matizó que no es contrario a ese privilegio que recoge la Constitución española, sino «a la fórmula con la que se calcula».

Pero, ¿cómo es posible conjugar esos nubarrones que se avecinan con implantar las 35 horas para los funcionarios y bajar impuestos? Fuentes contestó que «lo primero es tener un Gobierno». «Llevamos ocho meses sin él y con un presupuesto (pactado por PP y Ciudadanos) que lleva prorrogado dos años».

Preguntado por la gestión de la Sanidad en Castilla y León, una de las tres consejerías que están en manos de su formación, liderada por Verónica Casado, el presidente del Parlamento autonómico respondió de forma inmediata: «¡Qué difícil es gobernar!».

«Es complicado, más cuando falta una financiación de 800 millones de euros», expresó. Pidió a los ciudadanos que les den un margen para evaluar lo que necesita cada territorio. Y es que, según reconoció, en los dos meses que lleva este Gobierno «todavía no se ha podido analizar lo que existe» y que aún «no tienen un modelo exacto».

Lo que sí expresó es que la Sanidad necesita más profesionales, más plazas MIR en especialidades, como pediatría, pero que de forma sistemática esa petición se «topa con las negativas del Gobierno». «Nos tienen que dar un poco de margen para evaluar lo que necesita cada territorio y para ver las mejoras», requirió.

Ahora que está tan de actualidad la España vaciada, y que hay políticos que parecen haber descubierto el grave problema que asola el interior de la península, Fuentes afirmó que él tampoco tiene la «receta mágica» para dar con la solución. «Si tuviera la respuesta, la patentaría», dijo sin ánimo de frivolizar.

Propuso que se sienten a negociar y a buscar soluciones todas las instituciones. «Ya sabemos qué ha ocurrido y por qué se ha producido la despoblación de los pueblos», apuntó. Ahora «hay que buscar soluciones». Y la primera pasa, a ojos de Fuentes, por «hacer mucha pedagogía» para demostrar que «la vida rural es mejor que el ajetreo de la ciudad».

«Durante mucho tiempo se ha denostado a quienes decidían quedarse a vivir en los pueblos. Aún en el subconsciente está marcado que el que no vale, se queda a destripar terrones. O que el que regresa a él es porque ha fracasado». Contra eso, solo queda, a su juicio, tratar de «cambiar la metalidad», afirmó un presidente de las Cortes que trabaja en la ciudad, pero «vive en el campo».

Sabe que «no se puede poner una pistola a nadie en el pecho» para que escoja quedarse en un pueblo o se vaya a vivir a uno, pero sí, tal y como reconoció, los partidos «tienen la obligación de poner a su disposición las mismas condiciones» de vida que en las ciudades o en sus alfoces.

Para Fuentes, el «gran handicap» con que se encuentran los pueblos de Castilla y León es la «falta de Internet en todos los rincones». «Cómo se va a asentar una empresa para elaborar sus productos, en la era de la globalización, si no los puede dar a conocer al mundo», se preguntó.

Muy ligado a esto, la máxima voz de las Cortes lamentó que a Castilla y León le «falte saber vender» el hecho de poseer una «industria, la del turismo, que debería ser el buque insignia». «La mayor industria que tenemos es el patrimonio cultural, gastronómico y nuestras piedras», afirmó.

A eso habría que dedicar, en su opinión, los esfuerzos de la Comunidad, y no a abrir «debates estériles», como el de la capitalidad de Castilla y León. Fuentes lamentó el «protagonismo innecesario» que ha querido adquirir el concejal del PP en el Ayuntamiento de Valladolid y ex vicepresidente de la Junta de Castilla y León, José Antonio de Santiago-Juárez, al presentar una moción en el Consistorio reclamando la capitalidad para Valladolid.

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Acusó a De Santiago-Juárez de estar «muy aburrido» por hacer una propuesta ahora, olvidándose de que lo fue todo en la Junta de Castilla y León y recordando que durante quince años, con gobiernos de mayoría absoluta del PP, tuvo tiempo para haber abierto el debate. «No se pueden crear tensiones ni resucitar disputas provincianas que no van a ningún lado, cuando además hay problemas mucho más graves», sentenció.