UN HOMBRE UN MUSEO / RODRIGO BURGOS

«En los museos de vino deben implicarse todos, hasta las bodegas»

Rodrigo Burgos en una de las salas del Museo Pagos del Rey, que está situado en la localidad zamorana de Morales de Toro.-ARGICOMUNICACIÓN

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Javier Pérez Andrés

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Es el presidente de la Asociación de Museos del Vino de España, es burgalés de Villovela de Esgueva pueblo en el que este año vendimiará el majuelo de su familia. Licenciado en Humanidades y Patrimonio Histórico y una larga trayectoria en gestión de museos y patrimonio cultural. Actualmente es el director del Museo Pagos del Rey, en Morales de Toro. Cree que los museos del vino trascienden mucho más allá de un espacio expositivo y entran en el paisaje cultural de las zonas vitivinícolas.

Pregunta.- ¿Qué es un museo del vino?

Respuesta.- Un espacio de conservación de cultura del vino de cada territorio que a través de las colecciones y contenidos que albergan fomentan su difusión de forma didáctica.

P.- Los que llaman ‘museo’ a su colección de útiles, botellas, recuerdos, cavidades subterráneas, etc…

R.- En principio, creo que son colecciones de diferentes piezas de patrimonio vitivinícola que en los últimos años se han empezado a conservar. Muy valorables sentimentalmente pero esto no quiere decir que sea un museo. Hace falta gestionar una temática, convertirse en espacios profesionales de gestión con horarios amplios, entre otros aspectos. Solo así podríamos considerarlo un museo serio con criterio y profesional.

P.- ¿El enoturismo ha reactivado a los museos del vino?

R.- Para los proyectos públicos supone un ancla institucional en cada territorio desde el punto de vista de la zona y están proliferando últimamente porque es una buena herramienta de marketing. Sí ayuda el enoturimo a los museos del vino y a su profesionalización.

P.- ¿Los museos del vino dan para una asociación nacional?

R.- En España existen con criterio de gestión alrededor de 60 museos y la mitad son miembros de la asociación. Se trata de centros que tienen muchos objetivos en común como la conservación y difusión de la cultura del vino.

P.- ¿Qué región está más representada en la asociación?

R.- En Castilla y León y Andalucía y existen ejemplos en Levante, Cataluña, Asturias y Galicia. Por supuesto, La Rioja tiene muchos también. No tenemos en el País Vasco ni y en Navarra.

P.- ¿A qué se debe que tenga tanto tirón los museos del vino?

R.- A que tenemos un legado milenario que se extiende por todo el territorio nacional con particularidades de cada lugar. Todas las personas de la sociedad tienen algún vínculo con el mundo del vino, con su cultura, con su patrimonio y con su legado. Tiene tirón social.

P.- La Philoxera fue una tragedia colectiva de extraordinarias consecuencias… ¿Asignatura obligada en un museo de vino?

R.- Por supuesto. Nosotros somos una de las pocas zonas de España que pensamos que se debe contar obligatoriamente el impacto de la plaga de finales del XIX. Casualmente en Pagos del Rey se trata y en el Museo de Peñafiel se desarrolla con fuerza.

P.- ¿Un museo del vino es una sala de catas?

R.- Yo pienso que no. Porque la oferta que hace el museo es cultural. La gente que paga su entrada quiere ver la historia del vino de una zona y en muchos casos pertenecen a bodegas y damos una degustación de vinos pero nosotros en Pagos del rey nunca hacemos catas solo una degustación para que el vino acompañe la experiencia.

P.- Alrededor de 700 bodegas en Castilla y León y solo 7 museos con gestión y criterio cultural. Las cuentas no salen…

R.- Claro, no salen porque a medio plazo no se ve la rentabilidad.

P.- ¿Qué valoración hace de la oferta museística del vino en Castilla y León?

R.- Mejorable. Tenemos 12 museos de los cuales seis o siete son socios y creo que podríamos potenciarlo más, incluso trabajar en red porque tenemos el río Duero comunicando algunos de los museos de los que formamos parte.

P.- ¿Y la arquitectura popular?

R.- Fundamental por supuesto, uno de los socios más antiguos de la asociación es el centro de interpretación en Mucientes que es un buen ejemplo, hay más en Moradillo de Roa y en Atauta también con barrios de bodegas espectaculares.

P.- ¿Museos del vino en bodegas privadas?

R.- Las empresas privadas tienen capacidad económica para montar buenos proyectos arquitectónicos, expositivos, dinamizar espacios deprimidos y garantizar la constancia porque hay un plan establecido museológico.

P.- ¿Quién debe echar el resto para que las zonas de oferta cultural del vino cuenten con proyectos museísticos?

R.- Todos deben implicarse y aunque parezca obvio también las bodegas y una vez que se consiga hay que ser consecuentes de la viabilidad y gestión para llevarlos a cabo. Y la empresa privada tiene que apostar por ello.

P.- Dirige el Museo de Pagos del Rey dentro de una cooperativa que forma parte del patrimonio industrial del vino. ¿Un buen ejemplo de puesta en valor?

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R.- Los edificios de las cooperativas recuerdan modelos de gestión con un impacto enorme en la comunidad rural. Su historia, su legado, su importancia social a un territorio son argumentos para musealizar.