Lactalis insiste en que su voluntad es la de vender la planta de Lauki en Valladolid
La multinacional mantiene que el comprador no puede ser un competidor en el sector lácteo
Los representantes de Industrias Lácteas Vallisoletanas (ILV) reiteran, tras el acto de conciliación mantenido con los sindicatos en el Servicio de Regional de Relaciones Laboral (Serla), la voluntad de la compañía de seguir promoviendo la búsqueda de un comprador para la planta de Valladolid en la operaba Lauki, a la que vez que insistieron en que en todo momento se ha cumplido lo pactado con los trabajadores.
La intención de la compañía, según informó hoy en un comunicado, es vender en el momento en el que se presente una oportunidad razonable, como ocurrió recientemente con el inmueble que el Grupo Lactalis tenía en Alcalá de Guadaira (Sevilla) y que ha sido adquirido por un inversor no competidor “que tiene la intención de desarrollar una nueva actividad industrial en las instalaciones”.
Además, desde ILV se recalca que las únicas premisas que la compañía establece son que el potencial comprador no sea un competidor y que, por lo tanto, no pretenda realizar una actividad vinculada al sector lácteo, y que se acuerde un precio razonable.
Además, desde la multinacional francesa se ratifica en el cumplimiento del plan social pactado con los representantes de los trabajadores, que incluyó un periodo de cuatro meses tras el que “desafortunadamente no se consiguió cerrar la venta de la fábrica ante la falta de ofertas concretas que se ajustaran a los requisitos pactados y que garantizaran la continuidad del empleo”. Ante esta situación, la compañía puso en marcha el plan acordado con los representantes de los trabajadores y que supuso la recolocación de 54 trabajadores en otras fábricas del Grupo Lactalis, la prejubilación de 11 empleados y la salida pactada de 19 personas.
El acto de conciliación celebrado ayer terminó sin acuerdo y tras el mismo los dirigentes de CCOO y UGT anunciaron que llevarán a Lactalis a los tribunales por incumplir el acuerdo alcanzado con los trabajadores que posibilitó el ERE y en el que se contemplaba la venta de la planta vallisoletana.