Ducha caliente tras dormir en la calle

El centro de higiene de Cáritas y los Padres Paúles ofrece a más de una treintena de personas sin hogar cuatro duchas, servicio de lavandería y peluquería 3 veces por semana

El párroco Luis Miguel Rojo junto con dos de los aseos del centro de higiene de La Milagrosa.-J.M.LOSTAU

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Iria Torres

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«Mientras que la sociedad siga fabricando pobres y haya gente necesitada, seguirán siendo imprescindibles estos servicios sociales», explica el párroco de la iglesia La Milagrosa, Luis Miguel Rojo, sobre el centro de higiene de Las Delicias coordinado por Cáritas y la Congregación de los Padres Paúles. Este lugar de aseo, que lleva un año y medio abierto, está situado al lado del comedor social de La Milagrosa y ofrece a las personas sin hogar de Valladolid cuatro duchas, servicio de lavandería y de peluquería, además de un pequeño ropero.

Este centro de higiene surge como un proyecto para poder cubrir unas «necesidades básicas» que hoy en día, con la crisis económica, los miembros más «desprotegidos» de la sociedad se ven «incapaces» de cubrir, comenta el párroco. Las instalaciones se abrieron en mayo de 2015 para ofrecer estos servicios tres días a la semana con un número aproximado de 15 personas. Sin embargo, en la actualidad acogen a más de una treintena de usuarios sin hogar y ya están pensando ampliar los días.

Luis Miguel Rojo comenta que «a día de hoy solo dan servicio a las personas sin techo, que con la crisis han visto mermadas sus posibilidades de mejorar su calidad de vida». Añade que «el agua caliente les ayuda a entrar en calor, después de haber estado pasando la noche a la intemperie».

El párroco explica que conoce muchos casos de familias que no pueden pagar las facturas de gas y electricidad, a las que se les rompe la caldera y no pueden arreglarla, familias que se duchan en polideportivos o en centros cívicos. Para cubrir esta nueva demanda, Rojo afirma que están trabajando para incorporar nuevos días y horarios para estas familias en riesgo de exclusión social.

«Lo ideal sería que nadie tuviera que acudir a un centro como estos, que cada persona tuviera su hogar y se cumplieran los derechos universales. No debemos olvidar el derecho a tener una vivienda digna, y qué menos que en ese hogar puedas ducharte con agua caliente y tener un plato de comida», comenta el padre Luis Miguel Rojo.

El servicio está disponible los lunes, martes y miércoles de 9.30 a 12.30 horas, aunque el párroco comenta que siempre se alarga el tiempo de cerrar. Actualmente, las instalaciones cuentan con cinco voluntarias que además de garantizar y ayudar en la organización de estos servicios, «escuchan y acompañan» a quienes más lo necesitan, cuenta Rojo.

Llega la Navidad y con ella el duro invierno y, como recuerda el párroco, en estas «fechas» esto servicios se vuelven más «necesarios». Aunque, también es verdad que la gente es más «solidaria» y se «vuelca», según Luis Miguel Rojo. Un ejemplo, es la campaña de recogida de alimentos donde el párroco explica que «han comprobado» la solidaridad de los vecinos.

Pero el padre Rojo también destaca que «esta solidaridad debería ser siempre, todos los días del año», y no solamente en estas fechas. «Parece que muchas veces solo somos solidarios en Navidad para lavar las conciencias y quedarnos tranquilos el resto del año», dice.

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Además, como comenta el párroco la solidaridad se debe ejercer con «cabeza», conociendo las «necesidades reales» que tiene la gente. «Es muy cómodo dejar el paquete de arroz en el supermercado cuando salimos, pero nosotros que repartimos alimentos vemos que la gente tiene otras carencias de productos de los que no disponemos; y eso conlleva a que haya familias que coman siete días a la semana pasta o arroz», comenta Luis Miguel Rojo. Por eso, el párroco hace un llamamiento a los miembros de la sociedad para que «se preocupen y se impliquen» en conocer los mecanismos, las organizaciones y las necesidades reales que tiene las personas en su sociedad. El párroco también destaca la labor del comedor social de La Milagrosa, que lleva siete años abierto dando comidas a los más desfavorecidos. En esta época festiva. «Cada domingo se puede ver desde la calle la gran cola de personas que está esperando para recibir un plato caliente de comida, este centro hace un gran servicio para la comunidad», concluyó Rojo.