Galerías López Gómez llegan a su fin
Se queda con tres puestos después de haber rozado los 60 / Dos se marchan al Val y Delicias en septiembre / La edil Sánchez se reunirá con los supervivientes para plantearles ir a otros mercados
Una cliente en el único puesto de carnicería que estaba ayer abierto en el mercado municipal de López Gómez.-J. M. LOSTAU
El mercado municipal de López Gómez tiene los días contados, tras conocerse que de los cinco últimos puestos abiertos, dos se mudarán al mercado de El Val y de Delicias en las próximas semanas. Dicho de forma rápida, la puntilla final para un mercado inaugurado a mediados de los años 70 y que llegó a tener cerca de 60 puestos.
María Sánchez, concejal de Medio Ambiente y Sostenibilidad, responsable del área de mercados municipales, negó que el plan inminente sea el cierre, porque quieren llegar a una fórmula «consensuada» con los industriales aún en actividad, aunque sí reconoció que el mercado esta en una ocupación crítica.
Por ello, la edil ha citado a los tres supervivientes a una reunión que tendrá lugar en el mes de septiembre para decidir el futuro de estas galerías que presentan un aspecto fantasmagórico. Ayer, por ejemplo solo había un puesto abierto, la carnicería La Flecha, en un mercado con 21 puestos que da a dos calles: López Gómez y Las Tercias.
«Los industriales del Mercado de López Gómez llevan más de cinco años en precario. Cuando entramos en el Gobierno municipal, en mayo de 2015, había nueve industriales», recordó la munícipe.
Sánchez se refería así a la trayectoria en caída libre que arrastra este mercado, desde mucho antes de la llegada del tripartito, a pesar de que hace seis años se decidió acometer una medida drástica: reducirlo a la mitad ante el progresivo avance de las persianas cerradas.
En enero de 2010 en el entonces concejal de Desarrollo Sostenible, Jesús Enríquez, decidió clausurar la mitad de su superficie comercial. Concretamente, cerró una planta baja con acceso por la calle Arribas y otra planta alta (a nivel de calle)por los números impares de la calle López Gómez. Eran unas instalaciones vetustas y obsoletas, pero que, a pesar de todo, contaban con ‘modernas’ escaleras mecánicas.
El tijeretazo dejó fuera a una treintena de puestos pero logró unificar un nuevo mercado –el actual, con entrada por López Gómez y Las Tercias– más compacto, sin apenas puestos vacíos, más luminoso, funcional y con todos los servicios de alimentación básicos.
Pero el paso del tiempo y la apuesta del Ayuntamiento por otros mercados más rutilantes, como el del Val, que previsiblemente se inaugurará al público a mediados de septiembre, ha provocado más traslados y más cierres. De los veinte puestos abiertos que había en 2010, se pasó a los 9 el año pasado y a los tres actuales. Con pérdida de tiendas clave como la panadería o los encurtidos para el usuario que quiere hacer una compra única en un solo espacio.
Y todo ello con tarifas por puesto no más económicas que en otros mercados de la ciudad. Un industrial cárnico explicó que ha estado pagando hasta el final 489 euros mensuales por dos puestos, más otros 246 de gastos de comunidad. En total 735 euros al mes.
Otro frutero, que dejó las galerías a principios de año, confiesa que está pagando «lo mismo» en una calle cercana por más metros y menos ataduras de horarios.
Consciente de la situación complicada que atraviesan los aún supervivientes, la concejal María Sánchez aseguró que en ese primer año de mandato «ha dialogado» con los empresarios de López Gómez «para facilitarles acceso a otros mercados municipales».
«Las instalaciones están en malas condiciones y eso lo están sufriendo los industriales. Estamos buscando soluciones porque la voluntad de esta Concejalía es recolocarlos, sin olvidar que mantener abierto este espacio a muy baja ocupación es una pérdida de dinero público. Hablaremos con ellos en septiembre. Así hemos quedado con ellos», recalcó la concejal.
La entrevista con los ocupantes de galerías López Gómez coincidirá con la inauguración del restaurado mercado del Val que abrirá con 44 puestos de una superficie de 18 metros cuadrados y un pago mensual de 450 euros.
«De alguna forma, lo han dejado morir poco a poco»
El frutero David Pérez García, de frutas ‘Belinda’, se marchó hace cuatro meses del mercado de López Gómez para mudarse a solo unos metros, concretamente al otro lado de la calle Las Tercias, una de las entradas a las galerías. «El cambio, claramente, ha sido a mejor», responde con rapidez. David reconoce que la caída de fichas del dominó fue determinante, pero enumeró «otros pequeños problemas» que, sumados, le llevaron a irse a un local en alquiler fuera del ámbito del mercado. Así, citó la imposibilidad de vender pan en su puesto cuando cerró la panadería hace un año y medio. Lo mismo que legumbres a granel cuando echó el telón Felicidad, la aceitunera. «No se entiende que no existiendo este servicio, se pongan trabas un puesto que quiera suplirlo no con ánimo de hacer un supernegocio, sino de evitar que la gente deje de venir», se quejó, antes de lamentar el exceso de celo de los vigilantes con el horario, o la mano dura de la Policía Municipal con la carga y descarga.
El proveedor de lechazo de Berastegui se marcha al Val
Pablo Antonio Martín López es un joven veterano industrial de Valladolid y su olfato le ha dicho que ha llegado el tiempo de la mudanza, concretamente al mercado del Val, donde desembarcará en septiembre, y en el de Delicias, en dos semanas. De hecho, tiene que tirar de calculadora para saber con exactitud los años que lleva en los puestos 5 y 7 de López Gómez, en los que cesó la actividad el sábado 23 de julio. «Ha sido 43 años», responde. «Llegamos en 1973 al cerrar el mercado de Portugalete: la mitad se fueron a Galerías Rondilla y la otra nos vinimos aquí. Hasta hace cuatro años no fue mal el negocio, pero desde 2012, el cierre progresivo de un puesto tras otro ha sido letal para el mercado», señaló el dueño de la empresa ‘Martín Geijo’, de renombre en lechazo, con más de 20 trabajadores, y que tiene a Marín Berasategui como cliente estrella para todos sus restaurantes de España. A su juicio, el cliente de López Gómez, que es mayor, ya no ve aliciente venir aquí porque solo puede hacer una parte de la compra.