SUCESOS
‘Era evacuarlo o entraba en parada’
Tres policías locales salvan la vida de un bebé después de que su madre pidiera auxilio en el Parque Ribera de Castilla / «Estaba cianótico, con los ojos vueltos; ya casi ni respiraba»
Los tres policías locales del distrito de Rondilla que intervinieron en el rescate, Gustavo, Borja y Juanjo.-J. M. LOSTAU
Cianótico, con los ojos vueltos y casi sin poder respirar. La intervención de tres policías locales de Rondilla sobre un bebé de un año víctima de una crisis febril fue posiblemente el rescate de sus vidas. Con un cuadro crítico y sin tiempo que perder. Pero la historia tuvo un final feliz por los masajes que practicaron in situ al menor y, sobre todo, porque acertaron al trasladarlo en el coche patrulla al hospital. El buen trabajo de los médicos de Urgencias de Clínico hizo el resto.
«Es que si esperamos a la ambulancia, podía haber pasado lo peor. Era evacuarlo o entraba en insuficiencia cardíaca. Lo importante era bajar la temperatura del crío», afirmó Juanjo (número 8703) uno de los tres agentes que intervinieron en el salvamento y que ya realizó una reanimación a su propia hija cuando ésta, con un año de edad, se cayó en una piscina.
«Tienes que actuar en cuestión de segundos. No te da tiempo ni a pensar. Y aquí tuvimos clara la evacuación. Desde el aviso del compañero a la llegada a Urgencias del Clínico no pasaron más de cinco o seis minutos», agregó su compañero el agente Borja (nº 8868).
El suceso se produjo el lunes a las 18.40 horas. La madre, vecina del barrio España, había participado en la romería de la Virgen del Carmen de Extramuros y regresaba de esta fiesta en coche por el puente de Santa Teresa con su hijo de corta edad. En el coche observó que su hijo convulsionaba. Aparcó junto al parque de la Ribera de Castilla y pidió auxilio. Conocedora de la gravedad de su estado, ya que había sufrido antes episodios semejantes, salió a la calle y pidió ayuda.
Ahí entró en acción el primer agente, Gustavo (nº 8223), como los otros dos, del grupo Romeo 8 del distrito de Rondilla. «Vi un remolino de gente. En medio, una chica llorando con un niño en brazos. Estaba morado y casi ni respiraba. Lo puse en el capó de un coche de lado, en una postura más segura y le dí un masajito en el pecho. Ahí decidí pedir refuerzos a mis dos compañeros», señaló este agente.
Dos minutos después se personaron los agentes Juanjo y Borja. El primero comprobó que no tenía ninguna obstrucción en las vías aéreas, le puso boca abajo, le dio palmaditas suaves y le practicó un nuevo masaje. Pero enseguida vieron que aquello no era suficiente.
«Decidimos que había que trasladarlo de forma urgente sin esperar a la ambulancia. La madre nos dijo que tenía la temperatura muy alta y cuando sucede esto, puede degenerar de parada cardiorrespiratoria a parada cardiaca. Así que nos fuimos a toda pastilla al Clínico», recordó Juanjo.
Durante el trayecto en coche siguieron con los masajes y le practicaron un boca a boca. «Parecía que roncaba, pero en realidad no podía respirar bien. Al llegar nos recibió el servicio médico del Clínico que logró reanimarle y nos confirmó que había sufrido una convulsión febril. Todo el mérito es de los médicos», señaló Juanjo, con un fair play que le honra. «Lo nuestro fueron primeros servicios de urgencia, nada más», agregó.
Los agentes también valoraron la reacción de la madre. «Cuando vio que su hijo se quedó rígido, tuvo la sangre fría de parar el coche y pedir ayuda. Veía que su bebé se le iba», recordó Borja. Los agentes salvadores pudieron entrevistarse ayer con la madre en su casa, quien les agradeció su intervención. Además comprobaron que el bebé se encontraba en perfecto estado.
La reacción de los agentes locales de Valladolid no es improvisada en estos casos. Todos los años asisten a cursos de reciclaje de normativa y de primeros auxilios de la Jefatura y de los sindicatos. También los coches patrulla están dotados de un desfibrilador. Eso es solo la teórica, porque práctica tienen en abundancia. Ayer, cuando hablaron para los medios, habían atendido solo en las últimas 24 horas a una mujer víctima un golpe de calor en un bus y a una joven patinadora con posible fractura de tobillo.