En barco por Tierra de Campos
La Diputación organiza las jornadas ‘Abril Gastronómico’, un viaje a través del Canal de Castilla para conocer su historia y degustar productos artesanales
Los viajeros disfrutaron de una cata de cervezas de la provincia.-E. M.
Uno de los proyectos de ingeniería civil más importantes de la España del siglo XVIII, el Canal de Castilla, se convierte gracias a la Diputación de Valladolid y al Club Amigos de la Provincia, en el escenario ideal para fusionar la cultura, la historia, la gastronomía, el enoturismo y la naturaleza.
Nuestro viaje comienza en la dársena de Medina de Rioseco, la más amplia de todas las del canal con 332 metros de largo y 52 de ancho. El dique seco, las cuadras y una antigua fábrica de harina dan la bienvenida al Antonio de Ulloa, la embarcación turística que ayer transportó a medio centenar de viajeros hacia la Ilustración.
Durante este mes, la Diputación organiza a través de Sodeva, las jornadas ‘Abril Gastronómico’, en las cuales se aprovechan los viajes turísticos en barco que se realizan desde Medina de Rioseco hacia la séptima y última esclusa del ramal, para promocionar los productos típicos artesanales de la provincia tales como quesos, vinos o aceites.
La titánica obra de arquitectura, que sirvió para transportar lana, vinos y cereales desde Castilla al resto del país, cerró sus compuertas a la navegación en 1959, para convertirse, en 1991, en Bien de Interés Cultural. Ahora, se trata de un entorno idílico para realizar todo tipo de actividades deportivas y de naturaleza.
En esta ocasión, los turistas comenzaron a las 11 su ruta a través del canal. Tras escuchar de manos del guía la historia y la importancia de esta construcción, al llegar a la séptima esclusa las fotos fueron obligadas, a pesar de la lluvia. Durante el viaje de vuelta los aventureros pudieron disfrutar de las cervezas artesanales ‘El secreto del Abad’ de Portillo, y ‘La Loca Juana’, elaborada en el castillo de Íscar.
Esta actividad «anima a los visitantes a que disfruten de toda la oferta turística de la zona», explica el responsable de actividades del Club de Amigos de la Provincia, Rubén González, quien desde hace siete años ha visto crecer el número de excursiones y actividades culturales organizadas en la provincia vallisoletana.
Son cuatro los pilares que fundamentan estas actividades, enoturismo, cultura, gastronomía y naturaleza, que encierran la amplia oferta turística de la zona, según González. Para su promoción, el Club de Amigos de la Provincia comunica a todos sus socios, actualmente más de 27.000, e informa de sus actividades a los hoteles y casa rurales de la provincia.
No es extraño que el porcentaje de inscritos a las excursiones y actividades supere el 90% durante todo el año. El precio medio es de 25 euros si eres miembro y 30 si no lo eres en el caso de las excursiones que duran todo el día; si se trata de un viaje de mañana o tarde, como la del barco del Canal de Castilla, su precio oscila los 11 euros.
Tras la inauguración del ferrocarril que unía Valladolid con Alar del Rey, el Canal de Castilla dejó de ser utilizado por cientos de embarcaciones que transportaban mercancías, para convertirse en una fuente de energía motriz y colaborar así con el desarrollo industrial y económico de las localidades por las que discurría.
Así, desde la segunda mitad del siglo XIX, ha propiciado la creación de fábricas de harina como la de Medina de Rioseco, de papel, cuero, e incluso armas y artilleros, llegando hasta nuestros días como el símbolo del esplendor industrial de Castilla.