El embajador de Brasil en España considera que “aún se puede hacer más” entre la UVa y su país para desarrollar intercambios educativos

Antonio José Ferreira Simões valora la utilidad de programas como Ciencias Sin Fronteras para mejorar la educación a largo plazo porque permiten “ampliar horizontes y trabajar en conjunto”

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ICAL

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Los programas de intercambio educativos desarrollados entre España y Brasil ya permiten “ampliar horizontes y trabajar juntos” a ambos países, pero con la Universidad de Valladolid (UVa) “aún se puede hacer más”, en palabras del embajador del país latinoamericano, Antonio José Ferreira Simões. El diplomático consideró positivo el aporte que hace la institución con programas como por ejemplo Ciencias Sin Fronteras, puesto que permiten “mejorar la educación a largo plazo”, pero busca estrechar aún más los vínculos entre ambas partes, tal y como explicó hoy durante el debate desarrollado en la Facultad de Filosofía y Letras de la UVa.

El embajador reconoció que cuenta con “muchas ilusiones” en la cooperación con la institución valllisoletana y que espera desarrollar más lazos. “Necesitamos estudiar más en Brasil y los programas de intercambio sirven para mejorar la educación”, explicó. “Es un esfuerzo enorme pero hay que mirar el largo plazo”, defendió Ferreira.

Actualmente, el programa Ciencias Sin Fronteras permite que los brasileños cursen estudios en países desarrollados, uno de ellos España, y una de las universidades, la UVa. “El rol de la Universidad de Valladolid es muy significativo, al igual que el de España”, sentenció el diplomático.

El objetivo de la ciencia

Ferreira argumentó que en el ámbito científico no se puede “pensar solo en un país” y que el objetivo de esta área debe ser “proporcionar las condiciones para una sociedad mejor”. El representante brasileño también aludió a la cooperación entre empresas, aspecto que también considera relevante porque “a veces en los dos países se está trabajando en un mismo ámbito pero se carece de comunicación”.

El embajador detalló que, por ejemplo, esta colaboración es posible gracias a la financiación que aporta Brasil a los proyectos científicos y la formación que proporciona el Centro de Educación a Distancia para el Desarrollo Económico y Tecnológico (Ceddet), una institución española. La idea es “poder aproximar a las empresas para que puedan trabajar en elementos concretos juntas”. “En la ciencia, actuando conjuntamente, se avanza más rápido”, razonó. Ferreira agradeció la cooperación ya existente entre ambos países y la calificó de “muy buena”, pero apuntó que “se puede hacer mucho más”.

El objetivo final de todas estas apuestas educativas es “democatrizar el conocimiento” para que llegue a más personas y no solo “a aquellos que más tienen”. “Entendemos la educación como un medio de inclusión social”, explicó.

Postura de la UVa

El rector de la UVa, Daniel Miguel San José, definió el encuentro como “una reflexión conjunta más que como un debate”. “No hay mucho que debatir porque tenemos posturas encontradas. Más bien tenemos que establecer alianzas”, aclaró.

Miguel hizo hincapié en la necesidad de “reforzar los programas de intercambio de profesores y sobre todo de doctorados” para impulsar “la creación de vínculos importantes y duraderos”. El rector consideró estos intercambios más relevantes que los de estudiantes de Grado, como por ejemplo el programa Erasmus. “La colaboración en posgrados y en investigación es muy enriquecedora y tenemos que potenciarla”, dijo.

El representante de la UVa se sintió orgulloso de la oferta de colaboración entre la institución educativa española y Brasil porque este último es, a su juicio, “uno de los países más pujantes y avanzados de Latinoamérica”.

El rector recordó las consecuencias de la crisis sobre los proyectos de investigación y lamentó que cada año se recortase “entre un 20 y un 30 por ciento de la bolsa de financiación”; una situación que aún se percibe porque “los efectos se dilatan en el tiempo”.

Miguel defendió la calidad de las universidades españolas a pesar de no encontrarse en las posiciones más altas de los ránkings mundiales. Reconoció que esto supone una traba a la hora de establecer y firmar convenios pero argumentó que esas listas encajan más con “un estilo de universidad anglosajón”.

Repaso histórico

El doctor honoris causa por la Universidad de Valladolid César Leopoldo Camacho Manco repasó la evolución histórica de la educación superior y la investigación científica en Brasil. Camacho explicó cómo en los años 40 y 50 se impulsó la creación de universidades gracias a la “voluntad de desarrollo y la industrialización del país”. Uno de los organismos herederos de ese interés fue el Instituto de Matemática Pura y Aplicada (IMPA), aún existente en la actualidad.

Camacho recordó que en los años 60 ya se contaba con colaboración con los países extranjeros, en organismos como por ejemplo el IMPA. “Se pasó de tres investigadores a 20 y la mitad de ellos no eran brasileños”, explicó.

El doctor lamentó que el sistema universitario brasileño ya haya alcanzado “su límite de desarrollo” por culpa de “la burocracia, el corporativismo y las trabas administrativas”, entre otros problemas. “Necesitamos cambiar la estructura y la administración de las universidades”, defendió.

La Universidad española

El catedrático de Geometría de la UVa José Manuel Aroca Hernández-Ros criticó el funcionamiento del sistema educativo español y el poco interés político en mejorarlo. “Solo se preocupan por la enseñanza para asegurar que hay un instituto en cada barrio y para cifrar el acoso escolar”, opinó. También reprochó “la incapacidad de desarrollar una reforma educativa a largo plazo”.

Aroca también aludió a cómo las tecnologías han cambiado la enseñanza y concluyó que aunque debemos “adaptarnos a las facilidades de los nuevos medios”, estas no deberían sustituir plenamente al profesorado.

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El experto en Geometría tampocó pasó por alto otros problemas que a su juicio afectan a la universidad española, como “la teorización inútil, el exceso de importancia a las asignaturas marginales, el revisionismo en la enseñanza, la reducción de contenidos y de la exigencia de los exámenes y el uso desmedido de las herramientas multimedia”.