CULTURA

El Teatro Zorrilla aviva la memoria de Urdiales

«Este acto hace justicia con quien entregó su vida al teatro», celebró Jesús Julio Carnero

Carnero descubre la placa en presencia, entre otros, de Javier Semprún, Jesús Peña, Carmen Urdiales, Luis Miguel García y Julio Lázaro.-J.M. Lostau

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Julio Tovar
Valladolid

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En vísperas del quinto aniversario de la muerte del que fuera fundador y director de Teatro Corsario, que se cumple mañana, la Diputación de Valladolid brindó ayer un nuevo homenaje al creador de obras como La barraca de Colón o Pasión. El presidente de la institución provincial,Jesús Julio Carnero, descubrió en la Sala Experimental del Teatro Zorrilla una placa recordando a Fernando Urdiales (Valladolid, 1951-2010), cuyo nombre quedará ligado ya para siempre al citado espacio de la bombonera vallisoletana.

«Qué podemos decir», expresaba antes del acto el corsario Jesús Peña. «Este homenaje nos produce una gran satisfacción. Esperábamos un gesto así, contundente, palpable; un gesto que va más allá de los papeles, del titular de un día, y que ayuda a que Fernando perdure en la memoria de todos los asiduos al teatro», celebró en declaraciones a este diario el responsable de espectáculos como La maldición de Poe o Aullidos.

Como recordó Carnero, la Diputación no hizo más que recoger una petición impulsada, entre otros, por la Asociación de Directores de Escena de España, Artesa o la Unión de Actores de Castilla y León. «Este acto hace justicia con alguien que entregó su vida al teatro, desde el rigor, la innovación, la personalidad o el compromiso intelectual», reivindicó el presidente de la Diputación, que destacó la relación de Urdiales con los miembros de Corsario. «Era su escuela», afirmó en presencia del citado Peña, de Julio Lázaro, Javier Semprún, Teresa Lázaro, Olga Mansilla, Rosa Manzano, Borja Semprún, Pilar San José o de Carmen Urdiales, hermana del homenajeado.

Su compañero Luis Miguel García, autor de Miserere gozoso, expresó públicamente el sentir de la compañía ante el homenaje. El escenario, claro, importaba, que por algo Corsario estrenó en el Zorrilla varios montajes –fue el primer teatro para Pasión–; que por algo sus actores, como tantos otros, un día alzaron la voz para «que siguiera siendo lo que es: un espacio para mostrar la vida».

El actor, tras recordar los halagos del que fuera director de la CNTC, Eduardo Vasco, para quien el vallisoletano era «uno de los últimos grandes sabios del teatro español, con un camino que le era propio», evocó la figura de Urdiales, «hijo de ferroviarios, estudiante en los agustinos de León, universitario antifranquista y asambleario, médico psiquiatra...». Un hombre que vio en el teatro «una forma de no esconderse, una manera de seguir experimentando… con los demás, con la necesidad de los demás», detalló García.

En la lucha

Y el recordado director, explicó ayer su camarada, luchó contra viento y marea –contra los elementos que le ‘invitaban’ a probar suerte en la capital’– por defender una visión que no entendía de localismos. Y como defendió García, Urdiales hubiera pedido también un homenaje para el resto de «compañeros corsarios» y para «el resto de las compañías que aguantan el tirón trabajando en nuestra tierra».

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«Respecto a tu Frankenstein, tu Corsario, tranquilo. Pervive, sigues viviendo con él», proclamó el actor para cerrar el acto, al que acudieron gentes del teatro como Ana Isabel Gallego, Ángel Sánchez, Félix Fradejas, Marta Ruiz de Viñaspre, ‘Maguil’, Juan Antonio Quintana, Lucila Maquieira o Germán Vega y Benjamín Sevilla como directores del ‘Olmedo Clásico’ que Urdiales ayudó a levantar. También el director Arturo Dueñas, que proyectó parte del documental Corsarios, o la soprano Consuelo Bravo, colaboradora de la formación, que dedicó dos canciones al director.