Cultura
Palacios 'enraíza' en Madrid sus paisajes expresionistas
Protagoniza una individual en la veterana Galería Orfila, ‘casa’ de Caneja, García Ochoa o Palencia
Fernando Palacios posa junto a varias de sus obras en la Galería Orfila; a la derecha, detalle de una de las obras.-El Mundo
Fernando Palacios (Valladolid, 1976) vuelve a mostrar su pincel expresionista en Madrid, abriendo por primera vez las puertas de la veterana Galería Orfila, en cuyas paredes, a los largo de más de 40 años, se han mostrado obras de artistas como Laxeiro, Barjola, García Ochoa, Mallo, Caneja o Benjamín Palencia.
Hasta el próximo 24 de octubre Fernando Palacios exhibe Organic mundi, con cerca de una treintena de obras. Trabajos en papel y en lienzo, más sutiles los primeros y más cargados de materia los segundos.
La muestra nace de las exposiciones celebradas en los últimos años por Fernando Palacios en la sala Modus Operandi de la capital, donde compartió espacio con Álvaro Delgado o Venancio Blanco. «Es una galería que se mueve entre el expresionismo figurativo y el abstracto», advirtió el artista, cuya obra encaja a la perfección en el espíritu de la sala.
Fernando Palacios celebra el poder entrar en un espacio que ha acogido a renombrados artistas de la Escuela de Madrid o a palentinos ilustres como Ángel Cuesta, Vicente Mateo y Félix de la Vega. «A mí eso, que estoy tan vinculado por mi trayectoria a la Fundación Díaz Caneja, me hace mucha ilusión», reconoce.
El artista vallisoletano presenta 27 obras, formatos medianos en su mayor parte. «He aparcado un poco esos paisajes de confines, abiertos, adentrándome en un paisaje más simbolista, más geológico, que tiene que ver con los sustratos de la tierra, con las raíces», detalla.
Junto a los temas vegetales y orgánicos, Palacios presenta en la Galería Orfila una nueva entrega de sus Mundos esféricos en los que lleva trabajando en el último año, con una evolución de los signos, de las imágenes, como esa luna que muta desde la línea recta, como un horizonte más, hasta una suerte de bóveda celeste mediante su curvatura, hasta llegar a la esfera total del tondo.