Con «frialdad y falta de arrepentimiento»
El cuerpo de Roberto no fue localizado hasta mes y medio después del acuchillamiento y además de forma casual, cuando vecinos de la calle Isla denunciaron un intento de robo en la vivienda convertida en invernadero. La policía detuvo entonces a cinco jóvenes, si bien lo más sorprendente es que al inspeccionar el inmueble los agentes descubrieron no sólo la plantación sino un cuerpo en avanzado estado de descomposición.
En concreto, el cadáver fue hallado envuelto en una manta por la que asomaban sólo los pies y junto a él una botella de lejía y un hacha con el que ‘Gus’ intentó desmembrar el cuerpo para luego deshacerse de él y no dejar rastro. Sin embargo, el procesado, tras asestar cinco hachazos en la tibia derecha de su amigo, optó finalmente por desistir tras percatarse de lo difícil de esta empresa.
A lo largo del proceso las acusaciones pública y particular han coincidido en «la frialdad, deshumanización y falta de arrepentimiento» de Andoni Gustavo, sobre todo tras escuchar de éste que tras acribillar a su amigo a cuchilladas se sentó a fumarse un porro al lado de la víctima pese a que ésta agonizaba mientras se desangraba.
Pero además, a posteriori siguió acudiendo al escenario del crimen para cuidar la plantación de maría.